CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Bruselas desconfía de España

08/04/2020

La reunión telemática entre los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea ha supuesto un nuevo jarro de agua fría para los países más necesitados de ayuda exterior.

En el tira y afloja entre los países del norte y centroeuropeos contra las exigencias de los del sur, han ganado los primeros, lo que ha provocado una animadversión manifiesta de los mediterráneos, sobre todo Italia y España, hacia los socios reticentes a adoptar las medidas de emergencia que pedimos. Las acusaciones de falta de solidaridad no se han hecho esperar, así como los comentarios respecto a que la Unión Europea pierde las esencias que sirvieron de base para su construcción.

Esas esencias se perdieron hace mucho. El Tratado de Roma ha sido superado por muchas razones, entre otras las sucesivas ampliaciones que se han hecho en muchos casos con fines más comerciales que otra cosa. Y que aún no han finalizado, la UE se ha abierto a negociar con Albania y Macedonia del Norte, con la carga histórica, política que económica que suponen, una pesada mochila que no se sabe bien cómo va a encajar en el futuro incierto que se presenta. Las cosas así, Italia y España van a pasarlo condenadamente mal si esperan que la solución a sus problemas les llegue desde la UE y solo de la UE, a la que acusa de escasa sensibilidad hacia su sufrimiento.

Es triste decirlo, pero no se trata de falta de sensibilidad, sino que en Bruselas miden las consecuencias de cada uno de sus pasos y varios miembros tienen reticencias hacia Italia y España. No hacia Portugal y Grecia, que se apretaron el cinturón cuando no tuvieron más remedio que pedir el rescate, y que han salido del hoyo. Pero en Bruselas, cada vez que se habla de España e Italia, hay polémica. Confiesan abiertamente que es difícil fiarse de un gobierno en manos del Movimiento 5 Estrellas y otro en manos de Podemos. Porque no dicen que en España gobierno el Psoe, sino Podemos. En cuando pueden, mencionan las promesas que hace Iglesias, la renta universal, la subida del salario mínimo, o los beneficios fiscales “que quiere hacer con nuestro dinero”. Como mencionan, escandalizados, que presenta a los empresarios como enemigos de la sociedad, y les obligan a cerrar sus empresas sin un plan previo sobre cuáles deben mantener su actividad para paliar las consecuencias del corona virus y, también, para impedir la quiebra y que millones de personas se vayan al paro.

La UE no vive su mejor momento, y al frente de sus instituciones no siempre están los mejores sino los nacidos en los países más influyentes. Pero en España, en lugar de culpar a Bruselas de falta de apoyo y de solidaridad, tendríamos que hacer una reflexión respecto a si contamos con un gobierno en el que puedan confiar aquellos a los que pedimos que nos confíen sus dineros.