COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Minicrisis de Gobierno

27/01/2021

Los dos últimos presidentes del Gobierno de España han demostrado ser reacios a realizar grandes crisis en sus gabinetes y han pasado prácticamente las legislaturas sin cambiar los ministros designados tras sus victorias electorales. Ni tan siquiera en el paso de una legislatura a otra han variado sus equipos para encarar la acción política y la mayoría de sus ministros siguieron ocupando la misma cartera.

Solo cuando las circunstancias han hecho inevitables los cambios, tanto Mariano Rajoy como Pedro Sánchez, por ahora, han acometido una minicrisis en la que los ministros han sido sustituidos sin que la remodelación del Gobierno fuera más allá de esos cambios. Sustituciones que se han visto motivadas por verse involucrados en algún asunto de corrupción económica, -José Manuel Soria (PP) y Maxim Huerta y Carmen Montón (PSOE)- o porque han sido designados para ocupar algún cargo europeo -Arias Cañete, José Ignacio Wert, Luis de Guindos, Josep Borrell- y en un solo caso por dimisión -Alberto Ruiz-Gallardón-

Esa circunstancia se repite ahora con la salida del ministro de Sanidad, Salvador Illa, con destino a Cataluña -otra de las causas frecuentes de salida de un ministro del Ejecutivo, ir de candidato a su comunidad autónoma,- cuyo remplazo se encuentra dentro del propio Gobierno, Carolina Darias, que deja la cartera de Política Territorial para dejar paso al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, que mantiene la cuota catalana en el Gobierno porque tradicionalmente ha sido así en los gobiernos socialistas y más aún cuando los socialistas catalanes fueron determinantes para que Pedro Sánchez recuperara la secretaria general del PSOE.

La aversión a los cambios ministeriales -casi a cualquier cambio- iba de suyo en la forma de entender la política de Mariano Rajoy. Pedro Sánchez también mantuvo al grueso de los ministros del 'gobierno bonito' que formó tras la moción de censura y si alguno no repitió fue por cambio de destino -Dolores Delgado-. La decisión de mantener el mismo consejo de ministros puede deberse tanto a que se muestran satisfechos con su labor al frente de sus carteras, como que no quieren dar la sensación de fracaso, aunque, por el contrario, una crisis suele entenderse como un momento para revitalizar la acción del Gobierno, dar impulso a las políticas desarrolladas y son síntoma de dinamismo.

En la situación actual, con un gobierno de coalición al frente de la gobernación del país por primera vez desde la recuperación de la democracia, acometer una crisis de gobierno es más difícil por cuanto implica contar con el socio minoritario que siempre pretenderá mantener el mismo peso en el Ejecutivo, en el caso de que se produzca una disminución del número de carteras -algo deseable en las circunstancias actuales, con uno de los gobiernos más numerosos de los últimos cuarenta años- y decidir ellos los nombres que ocupan esas responsabilidades.

Si ahora Pedro Sánchez renuncia a realizar una crisis de Gobierno en sentido amplio, no podrá dejar de hacerlo cuando la crisis generada por los contagios del covid-19 esté controlada por efecto de la vacunación, la economía recupere aliento y a expensas de lo que ocurra en las elecciones catalanas, porque el escenario que deja a su paso la pandemia no tiene nada que ver con las previsiones del pacto alcanzado con Unidas Podemos.