Editorial

El Gobierno está obligado a 'desescalar' a marchas forzadas

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El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, manifestó ayer en una entrevista en Televisión Española que podrá autorizarse la movilidad entre comunidades autónomas a partir del próximo lunes, día 8 de junio, si éstas se encuentran en la fase 3 y los contagios continúan controlados. Fuentes del Ministerio aseguraron también que no es una decisión tomada aún, pero que existe esa posibilidad siempre y cuando los datos sanitarios de la pandemia sigan con su tendencia y no haya rebrotes en el territorio nacional.
El próximo lunes buena parte de España escalará a la Fase 3, momento en el que, según palabras del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, las comunidades autónomas tendrán «gobernanza total», después de más de dos meses de estado de alarma. El siguiente paso será el 21 de junio, cuando concluya el presumible sexto estado de alarma que se votará mañana en el Congreso de los Diputados. El Gobierno tiene los apoyos necesarios para sacarlo adelante. Entonces será cuando las limitaciones de movilidad queden anuladas en todo el territorio y los habitantes de las zonas que no hayan desescalado a la fase 3 tampoco quedarán sometidos a la prohibición de viajar a otra provincia o comunidad autónoma.
La realidad es la que es y España no puede quedarse aislada mucho más tiempo, a pesar del próximo estado de alarma. El Gobierno sostuvo siempre que esa declaración era el instrumento fundamental para combatir el coronavirus, pero muchos de los países de nuestro entorno no lo piensan igual. Ahora, comenzarán la reapertura de fronteras en las grandes potencias europeas, como Francia y Alemania, y España no se puede quedar atrás  por razones económicas y también de sentido común.
El gobierno tendría muy complicado defender que sus nacionales tengan limitada la movilidad mientras que cientos de alemanes vuelan diariamente a Mallorca para pasar sus primeros días de vacaciones. Pero es que esos turistas extranjeros son fundamentales para que el sector inicie su propia desescalada hacia la normalidad. El país no resistiría llegar al 22 de junio sin una actividad económica, más o menos, normalizada, y el Gobierno lo sabe. Por eso, en este mes que comenzamos, el Ejecutivo dePedro Sánchez está obligado a suavizar, a marchas forzadas, las restricciones del estado de alarma.
Los reveses de la industria automovilística -Nissan y Mercedes, sobre todo- hacen peligrar, aún más si cabe, la economía española. Cuanto antes se reactive la actividad más preparados estaremos para paliar los efectos de la crisis y empezar la recuperación.