UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


La hora clave

11/05/2020

Llegó la hora; el momento en que hay que decidir el paso siguiente en ese camino de la desescalada por fases, lleno de incertidumbres. Y es la hora clave porque es la hora de la responsabilidad de cada uno, en lo colectivo y en lo individual, por varias razones. Primero, porque va a ocurrir que no todas las Comunidades Autónomas, o todos los Municipios, puedan seguir el mismo paso. Justamente este lunes se separan los caminos, y en unos sitios seguirán adelante, y en otros seguirán, o seguiremos, parados un tiempo más. Esta es la hora de la responsabilidad de los respectivos Gobiernos, que deben decidir si piden, o no, dar el paso, y también la hora de la autoridad sanitaria, que debe permitirlo o no. Es también el momento álgido de la comparación: ¿por qué allí sí pueden y aquí no? Cuando empiecen a verse en la televisión las imágenes de terrazas soleadas con alguna gente, de movilidad más amplia, de más actividad, la pregunta sonará con insistencia. Será el momento de explicarlo bien por quien debe explicarlo, y de disponerse a entenderlo por quien debe entenderlo. Porque habrá razones sanitarias, objetivas, para que sea así en un sitio y no sea así en otro, teniendo en cuenta los muy diversos factores que han influido en el desarrollo de la pandemia en cada lugar. Precisamente aquí, en nuestra Región, se dan algunos de esos factores, por nuestra propia estructura demográfica y territorial, y tendremos que asumir, por ejemplo, que haya pueblos o zonas que puedan avanzar, y ciudades, u otras poblaciones, que tengan que esperar todavía un tiempo.

Segundo, porque cada vez, si queremos remontar con seguridad, vamos a estar más exigidos en la conducta individual. En ningún sitio es posible que un vigilante controle los movimientos de cada persona. Es la responsabilidad individual, y sólo esto, lo que hará posible cierta disciplina, con los resultados deseables, para poder reemprender el camino, aunque sea un poco más tarde. Es ese punto en que la prudencia particular resulta decisiva para hacer posible la expectativa de todos los demás.

Lo anterior, la decisión de la autoridad pública, es para explicarla y comprenderla, como decía; ésta, la decisión de cada uno, es para practicarla. Y lo más probable es que, sin ésta, no podrá llegar la otra. Así que, a por ello, que ahí está.