UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Sin coches...

Este domingo, con motivo del Día sin Coche,  se restringirá el tráfico en el casco histórico, en lo que será, según advierten desde el consistorio, una prueba de lo que pueda ocurrir en el futuro.  Lo cierto que no es la primera vez que se produce esta situación y, con los resultados de la experiencia,  no se tomó ninguna medida, desde hace años,  tanto por presiones de algunos colectivos o por razones políticas, incluso electorales.    
El test lleva años hecho, incluso eso de progresiva peatonalización viene también de atrás, hasta en los programas electorales, y no se ha observado un cambio, nunca.  
En esta ocasión parece que la idea va a fraguar, no porque figure en la idea de los grupos que pactaron un programa de gobierno, aunque el cumplimiento de los acuerdos se esté revelando un tanto sui géneris,  sino porque la UniónEuropea insta a los municipios de más de 50.000 habitantes a fomentar la introducción de medidas de lucha contra el cambio climático. Entre otras, la creación de una zona de bajas emisiones no más tarde de 2023.
Al Ayuntamiento se le plantea un problema, aparte de preparar la zona para su peatonalización y vigilar el cumplimiento de la norma, ofreciendo alternativas y soluciones a quien reside aún, aparte de turistas de paso y estudiantes universitarios, y es el servicio de autobuses urbanos tal y como está configurado.
El problema es que el pliego de condiciones que rigió la contratación del servicio de urbanos ha quedado obsoleto antes de ponerse prácticamente en marcha y no por los problemas de ajustes de líneas y horarios o por las quejas de usuarios sobre el comportamiento de algunos de los conductores, que le está creando al gobierno municipal no pocos quebraderos de cabeza –nunca un servicio nuevo había ofrecido tan poca rentabilidad política– sino porque la filosofía del documento era priorizar los urbanos frente a la zona a preservar de emisiones, aunque hay una cláusula de la posible inclusión de vehículos  que presenten novedades técnicas para evitar la contaminación. 
De momento, ya se ha visto, que hay que eliminar plazas de aparcamiento en la Plaza de Colón porque se acumulan hasta cinco autobuses, y a ojos vista está el machaqueo que padecen las calles de San Juan ySanAgustín, recientemente remodeladas, con el paso constante de unos urbanos pasados de dimensión y de peso que, por pliego de condiciones, deben de permanecer en las paradas con el motor encendido, es decir lanzando emisiones. 
Por no hablar del paso próximo a los pilares centrales del Acueducto, aunque es cierto que se plantea ampliar el área de protección al momnumento.  Nadie entiende que, a estas alturas, no haya un servicio de autobuses de menor dimensión que conecten el casco histórico con  una parada en el entorno de la Plaza de la Artillería. Si eso no se contempló en el pliego falta el ingrediente principal para que funcione la medida propuesta.