TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Unionistas

Hasta hace una semana, Unionistas era un equipo de fútbol que transitaba con dificultades por la Segunda B siempre amenazado por el descenso a Tercera. Pocos conocían su existencia y menos aun los que sabían de su eterna y durísima rivalidad con el Salamanca UDS (la U significa unión, lo que no deja de ser chocante). Ambos equipos surgieron tras la desaparición de la Unión Deportiva Salamanca (UDS). Y lo primero que hicieron fue reñir entre ellos y declararse la guerra total. Juegan a escasos metros uno del otro, pero ni se miran. La cosa no pasaría de anécdota local si no fuera porque a Unionistas le ha tocado jugar la Copa del Rey contra el Real Madrid. Y en tierras charras. Y ahí comenzó un fellinesco periplo que es todo un canto al absurdo. Desenlace: el partido se disputará en Las Pistas, sede habitual de Unionistas. Caben unas 4.000 personas y, la verdad, la impresión que se va a dar por la tele no será una maravilla. Casi pared por medio está el estadio Helmántico, con capacidad para unos 17.000 espectadores. Pero, amigo, pertenece a la nueva UDS y ni está quiere cederlo ni Unionistas pedirlo. Al enemigo, ni agua. Y el Ayuntamiento, pese a los perjuicios económicos y de imagen que sufrirá la ciudad, ha hecho un Pilatos. No es cosa suya. Además, el alcalde, Carlos García Carbayo (PP), dice que no asistirá al partido porque él es del Barça y «el blanco solo para las camisas, el vino blanco y (aquí duda un poco, le ríen por detrás las gracias) y el marisco». O sea que es más blaugrana que salmantino. ¡Como se entere Cayetana Álvarez de Toledo! La polémica (no la de Carbayo, la del partido de fútbol) es una metáfora de alguno de los males de esta tierra: la división irracional, el cainismo, la falta de solidaridad, el no me importa sufrir perjuicios si el de al lado sufre más, el tirar cada uno en una dirección sin mirar el bien común, el predominio de las vísceras sobre el cerebro, los odios que impiden el diálogo y los avances… A veces pensamos que esto estaba superado, pero un simple encuentro de balompié lo ha vuelto a sacar a la superficie. Aviados estamos.