TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Flautas

La flauta no suena dos veces si no hay un plan detrás, no, pero… ¿es la suerte un plan? La semifinal más surrealista que recuerdo (en ningún deporte, en ninguna competición) es una que protagonizó el Atlético de Madrid ante el Bayern de Múnich, Liga de Campeones 15/16, sellada con un 2-2 en favor de los españoles por la regla del gol de visitante (1-0 en Madrid, 2-1 en Alemania). Ni siquiera voy a perder un segundo en mirar la estadística: el Atlético tiró a puerta cuatro o cinco veces, el Bayern unas quinientas. Los balones se iban estrellando en los jugadores, rozaban el poste, los paraba Oblak, besaban las redes por fuera, tocaban el larguero, chocaban en las piernas, las espaldas y las cabezas de los defensores que iban al suelo como si la vida de sus familias dependiesen de ello... Y al final del fusilamiento, como Vincent Vega y Jules Winnfield en Pulp Fiction (cuando el joven les dispara a quemarropa y las balas ni les rozan), el Atleti salió vivo y finalista del Allianz Arena.

El duelo de octavos ante el Liverpool, el mejor equipo del continente con diferencia (puede que el Bayern también lo fuese en aquel momento), se selló con simetría respecto al duelo de abril de 2016. Misma idea. Mismo plan. Mismo resultado… pero una celebración mucho más eufórica, porque si aquel Atlético estaba tocando techo, éste parecía haber tocado fondo. 'Lo' de Simeone ya no tenía un pase, el estilo estaba acabado, el camino era otro y el Cholo no valía para trazar la nueva estrategia. Pero la magia fluyó de nuevo ante un equipo que había ganado 103 de los últimos 105 puntos en Premier y llevaba los últimos diez partidos con un solo gol en contra. Seguro que no es casualidad, que echarle corazón (mucho) a veces es suficiente. Pero a nadie escapa si el plan en Anfield es el mismo que aquel de Múnich, será difícil que la flauta vuelva a sonar.