Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


El coronavirus refuerza el papel estratégico del sector agrario

20/03/2020

El sector agrario no ha estado ajeno a la situación de crisis derivada del coronavirus ante las medidas impuestas por la administración para evitar su expansión. En líneas generales, se puede decir que agricultores y ganaderos han podido y debido seguir con su día a día, con las precauciones recomendadas por las autoridades sanitarias. Porque, a diferencia de otras actividades, el campo no puede cerrar, los animales comen todos los días, se ordeñan las vacas varias veces, los productos perecederos maduran, los animales enferman, las plantas crecen y las plagas no se detienen a punto de entrar la primavera.
Han sido diferentes las consecuencias derivadas de esta crisis sanitaria a efectos del sector agrario desde la perspectiva, por un lado, de las producciones y, por otro, de los medios de producción indispensables en el día a día. Sin embargo, por encima de todas esas consecuencias, hay una de especial importancia que es difícil valorar en términos puramente económicos, pero de una gran significación para el sector en un momento en el que las organizaciones agrarias han estado semanas en las carreteras en demanda de precios justos para sus productos y control de los precios de los medios de producción para asegurar la viabilidad de las explotaciones. La agricultura y la ganadería, ante la difícil circunstancia provocada por la crisis del COVID-19, han salido aún más reforzadas ante la sociedad como una actividad estratégica proveedora de alimentos suficientes en volumen aún en momentos de demanda excepcional y abusiva por parte de los consumidores, a precios sostenibles y en las debidas condiciones de calidad y seguridad alimentaria. Las importaciones, en muchos casos a precios a la baja amenazando la viabilidad de las explotaciones españolas, van a seguir ahí, pero en un momento de crisis como la actual, la respuesta ha estado en manos de los agricultores y ganaderos. 
Apenas disparada la crisis, la alarma provocada en unos primeros momentos ante los temores al cierre de establecimientos y a una escasez de alimentos de primera necesidad, dio lugar a una demanda desconocida de los productos básicos de alimentación. En esas circunstancias, el sector agrario, junto a la industria alimentaria y la distribución, fueron capaces de dar respuesta rápida a una situación que hoy ha vuelto a la normalidad porque hay seguridad en el abastecimiento desde el origen.
Las organizaciones agrarias han recordado a la Administración que, ante crisis como esta, ahí ha estado el sector agrario cumpliendo su papel como proveedor de alimentos en volumen, calidad y precio.
Desde la perspectiva de las producciones, la crisis del coronavirus, al margen de situaciones muy concretas, no ha supuesto en líneas generales la paralización de ninguna actividad necesaria o concreta en este período del año. Ha continuado con normalidad y bajo los debidos controles, la actividad ganadera en el sector de la carne, así como en el de la leche y derivados, desde los sacrificios a las tareas de recogida y transformación. Uno de los segmentos que se pueden ver más afectados por las medidas de control afectaría fundamentalmente a los ganaderos o a las industrias que tengan suministros con la restauración ante el cierre de la misma y donde destaca la venta de lechazos o de cochinillos que se irán de peso para esos destinos. 
En lo que respecta a la actividad agrícola, ha finalizado la campaña de la recogida y molturación de la aceituna y, en los casos de las producciones de frutas y hortalizas, las tareas en los territorios donde se concentra actualmente la recolección -especialmente Almería, Huelva, Comunidad Valenciana o Murcia- se desarrollan los trabajos en el campo con normalidad, donde además destacan un incremento de las ventas a la exportación por la mayor demanda de los países del norte de la UE ante las menores salidas de Italia.
Si se consideran los efectos de la crisis sobre el aprovisionamiento de medios de producción al sector agrario para mantener la actividad, esta se ha desarrollado hasta la fecha igualmente con normalidad, salvo algunos casos muy aislados corregidos al momento por parte de las administraciones. Hasta el campo han seguido llegando con normalidad insumos como fertilizantes, semillas, productos fito y zoosanitarios cuyos transportistas han tenido vía libre para los mismos. Inicialmente hubo algún caso de camiones parados por la Guardia Civil al no estar contemplado el producto en cuestión como la semillas de girasol para siembra en el Real Decreto sobre medidas urgentes. Laguna solventada desde Agricultura. En los piensos, desde la Confederación de Fabricantes se indica que la cadena de abastecimiento de las fábricas está asegurada para operar con normalidad, que hay materia prima suficiente de origen nacional y además que hay existencias en puerto para mantener los actuales niveles de producción para más de 45 días.
Al margen de la actividad productiva, la decisión del Gobierno de eliminar reuniones con presencia física ha provocado la desconvocatoria o aplazamiento de las acciones de protesta que estaban previstas para estas fechas por las organizaciones agrarias.