TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Las edades

La pregunta del medio millón: ¿Cómo determinar en qué selección metemos a Ansu Fati? Supongo que podríamos dibujar una gráfica con cierta precisión, dibujando en el eje X las edades de un futbolista y en el eje Y su categoría en cada momento, y en algún punto determinaremos (siempre teniendo en cuenta limitaciones obligatorias, por ejemplo, «un muchacho de 22 años no puede jugar con la sub'17») que el chico se sobra de la sub'20 pero no alcanza la absoluta, tiene 17 años, 'ergo' encaja en la sub'21. Y, demonios, aplaudiremos como si hubiésemos descubierto la penicilina 2.0, porque pensaremos que hemos plasmado en dos dimensiones lo que nadie ha conseguido descifrar en vida. Y no podríamos estar más equivocados: esto es fútbol. Puñetero e indescifrable fútbol, imposible de simplificar o traducir al idioma de la lógica.

Leo en esta semana de confirmaciones (Fati irá con la sub'21 finalmente -lo dijo la gráfica, ¡ja!-) que Joachim Löw, seleccionador de Alemania, ha preguntado al Dortmund por una de las perlas del club, Youssuffa Moukoko, un delantero nacido en Camerún que se ha 'comido' todos los registros goleadores en las categorías inferiores. Todo correcto hasta este punto, donde miramos el carné del crío y vemos que sólo tiene catorce años (juega con el sub'19 del BVB, con el que debutó marcando seis tantos).

Existe un punto, y tampoco hay gráfica ni exactitud para definirlo, en el que la gran promesa puede certificar su progresión, confirmarse, o hundirse miserablemente. La razón es el traumático paso de niño a hombre, o sea, de chico protegido y mimado (en el mejor sentido de la palabra) con la única obligación de divertirse a profesional con obligaciones. Y este deporte, en cuanto cruzas esa barrera, no tiene piedad.