UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Debate necesario y urgente

Históricamente ha llamado la atención cómo Madrid, al lado sur de la Sierra del Guadarrama, con 3,2 millones de habitantes, tenga resuelto el problema del agua, en cantidad y calidad, y en Segovia, al norte, aún se siga discutiendo sobre el asunto, sin que la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) haya proyectado nada nuevo desde que se construyó, en 1993, el embalse del Pontón, aguas abajo de la depuradora de residuales del Real Sitio de San Ildefonso, a quien todavía no resuelve el problema de abastecimiento y sigue con restricciones los veranos.      
Es cierto que están sobre el tapete algunas opciones pero, en ningún caso han alcanzado el nivel presupuestario, para poder debatir con datos concretos, aunque el agua no permanece ajena en la discusión política y medioambiental, también en la provincia, cuando ha comenzado la tramitación de la tercera fase de la recarga del Carracillo, con protesta vecinal, por la posibilidad de que un descenso de la capa freática seque los pinares.  Este proyecto, dirigido expresamente a un sector económico, el de la agricultura de regadío, que mantiene la población en la zona, pero con una oposición que ha logrado la paralización de la concentración parcelaria y que tampoco ha recibido el visto bueno de la CHD. Como alternativa a ello hay quien defiende la regulación del Cega, en el entorno de Aguilafuente y Lastras de Cuéllar, también con el rechazo por su impacto ambiental.  
Más complejo, si cabe aparece el panorama si nos acercamos a la capital, donde se había pensado en la opción del recrecimiento del embalse del Tejo, en El Espinar –en su día auspiciado desde el PSOE y ahora con respaldo del PP-, para dar también servicio a la zona, pero cuenta declaración de impacto ambiental negativa, lo que conllevaría una inversión de 25 millones de euros para embalsar 2,8 hectómetros cúbicos. Solo el gasto para evitar las filtraciones que existen ahora se estima en 10 millones de euros.
El Ayuntamiento de la capital promovió un nuevo embalse en Puente Alta, aguas abajo de la pared actual, construida en 1953, para alcanzar los seis hectómetros cúbicos, por 50 millones, pero aparte de quedar enmarcado en el Parque Nacional del Guadarrama, principalmente, se contempla como una inversión alta para poco almacenamiento. 
Sobrevolando lleva tiempo el embalse del Cigüiñuela, también con 50 millones de coste y  30 hectómetros cúbicos -con bombeos–, que la CHD lo ha venido contemplando como solución a la insuficiencia de la  ciudad y del entorno, aparte de permitir la recuperación de los acuíferos de la zona de los Arenales, para regadíos en Segovia y Valladolid.  
Las últimas declaraciones de la alcaldesa, Clara Luquero, dejan la puerta abierta a una opción intermedia,  para que se pueda confluir en el acuerdo,  la conocida como presa de Navalcaz, con un volumen de 3,5 hectómretros y un coste de 20 millones, también en el Real Sitio, en el Parque del Guadarrama. El caso es que hay que abordar ya el tema cuando se lleva detectando algún tipo de insuficiencia estructural de agua para el desarrollo futuro. Urgente.