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Diego Izco

TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Griezmann desatado

09/09/2021

El título de la película era lo de menos, la actitud de los padres lo de más: su niño, modosito, cumplidor, educado y un encanto en casa, se convertía en un muchacho insolente, zafio, violento y gamberro fuera de ella. Y los padres, cuando lo descubren y empiezan a buscar respuestas, se estrellan contra todos esos dilemas que empiezan con un «¿Cómo es posible?»… y habitualmente pasan por un «¿Qué hemos hecho mal?».

En efecto, el sentimiento de culpa es de los primeros que pasa por la cabeza del responsable. Pero, ¿y si fuese al revés? ¿Si el niño fuese un desastre en casa y un encanto fuera? ¿Habría un sentimiento de orgullo? Por supuesto que no. Volverían el «¿Cómo es posible?» y el «¿Qué hemos hecho mal?»… que es más o menos lo que pasa en el barcelonismo cada vez que ven exhibiciones gloriosas de Antoine Griezmann como la del martes con Francia (y las que se vienen con el Atlético… y las que firmó en Madrid, en San Sebastián… y las que apenas aparecieron en Barcelona).

Lo que el Barça hizo mal, o eso piensa, es pagar demasiado por un tipo de jugador que no necesitaba en ese momento concreto de su historia. Ponerle a jugar en un sistema en el que nunca ha rendido. Darle un sueldo estratosférico a un futbolista que, por esas condiciones, no iba a ser trascendente. Confiar en que iba a asumir unos galones que nunca había lucido y pitarle por no hacerlo. Porque Griezmann es un notable finalizador con un desmarque sobresaliente, un tipo listo e intuitivo al que no conviene encorsetar en un esquema abiertamente dominante como el del Barça porque, sencillamente, lo pierdes. Si esto no responde al «¿Cómo es posible?» y al «¿Qué hemos hecho mal?» nada lo hará. Eso sí, habrá que acostumbrarse a ver que el niño, más allá de las paredes del Camp Nou, anda desatado.