DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Urnas y féretros

15/05/2020

No hay mal que cien años dure ni noticia que sobreviva dos semanas, no digamos ya dos meses. Los muertos han pasado a ser cifras muertas, simples apuntes estadísticos excepto para las familias de los fallecidos. Esa es la impresión que causa oír a los políticos enzarzados en disputas partidistas, lamentablemente más preocupados por las urnas que por los féretros.
Pedro Sánchez y Pablo Casado han abierto un abismo entre ambos con el falaz argumento de la interpretación de la ley, posiciones cínicas que esconden intereses inconfesados en las palabras y se desmienten con los hechos. Pedro Sánchez asegura que el único camino para llegar a la «nueva normalidad» es mantener vigente el Estado de Alarma. Pablo Casado sostiene que es mejor aplicar la Ley de Seguridad Nacional. En conclusión, no habrá acuerdo sobre la senda jurídica para un fin que afirman les une: superar la pandemia y afrontar la reconstrucción económica de España. A los legos en materia jurídica, entre los que me encuentro, nos asombra que ese pueda ser el problema. Así que sospechamos que el interés es otro. Lo decía Margarita Robles, «cuando el diablo no sabe que hacer, (con el rabo) mata moscas».
No es de extrañar, por lo tanto, que exista tan poca confianza en el arranque de los trabajos de la Comisión Parlamentaria para la Reconstrucción de España. Colofón popular: Seguirán matando moscas y mareando la perdiz. ¡Son el demonio!
Afortunadamente en Castilla y León los políticos, con la consabida excepción de la derecha ultramontana, están dando muestras de mayor responsabilidad. Queda aún la duda de si esto quedará en simple postureo y si lograrán mantenerse al margen del virus del enfrentamiento que propagan sus respectivas siglas desde Madrid. Es gratificante que Mañueco y Tudanca coincidan en la necesidad de alcanzar un pacto regional para superar la crisis económica y es alentador que el peso de las negociaciones recaiga en la comisión de Diálogo Social, en la que participan también agentes sociales y económicos, más interesados en la praxis, en los resultados, que en colgarse medallas.