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Rafael Torres

FIRMA SINDICADA

Rafael Torres

Periodista y escritor


Más listo que el hambre

19/10/2021

A Pablo Casado le vendría de perlas lograr en su partido lo que Pedro Sánchez ha conseguido en el suyo, convencerle de que quien manda ahí es él. Es cierto que el disfrute del poder facilita las cosas en ese terreno, en tanto que la casilla de la oposición, de la que no se sabe cuándo se podrá salir, induce a la ansiedad y al desasosiego, pero no lo es menos que tildar de "sanchista", así, sin más, al renovado PSOE, atufa un poco a envidia cochina.

En el recién celebrado 40º Congreso del PSOE, Pedro Sánchez ha conjugado bien los dos elementos con que contaba para terminar de afianzar su poder en el seno de esa peña que no siempre le miró con buenos ojos: la fortaleza y la necesidad. La primera, acreditada en la superación de cuantas trampas y emboscadas sufrió del partido desde su inicial nombramiento como secretario general, y no digamos de las que le han ido tendiendo su principal adversario electoral, el PP, y su actual socio de gobierno cuando andaba con lo del "sorpasso", le ha servido para exhibir músculo ante sus correligionarios, y la segunda, la necesidad, porque se va haciendo mayor y necesita estar a bien con la familia, que de ahí viene la repesca de los preteridos e incluso de alguno de los que le traicionaron.

Viendo y escuchando a Pedro Sánchez no se percibe, pero debe ser, a juzgar por cómo se va manejando, más listo que el hambre. Porque no solo ha conseguido aunar en torno a su figura, y subordinados a él, incluso a los más refractarios del partido, como ese Felipe González que ya se conforma solo con el árnica de poder discrepar un poco de vez en cuando, sino que ha conseguido demostrar al resto que la "liaison" con Podemos no conducía necesariamente al fin del mundo... y del PSOE. Es más; no solo ha limado las púas más hirientes de los morados, sino que ha tomado de ellos, bien que un poco a la fuerza, lo que el PSOE había perdido, un hacer de izquierda en políticas sociales, fortaleciéndolo y rehabilitándolo de cara a esa parte de su tradicional electorado de izquierda que había llegado a pensar que el PSOE le odiaba.

Por mucho, en fin, que Casado y Gamarra repitan lo del "sanchismo" como si hubieran descubierto la pólvora y precisaran comunicárselo a la Humanidad, lo cierto es que un PSOE unido y fuerte representa también para ellos una buena ocasión, la de tomar nota y darle más al caletre y menos al insulto en salmodia.