UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


¿Fue una sorpresa?

26/10/2020

La política, a veces aburrida, a veces odiosa, tiene también una innegable capacidad para sorprender. Luego cada uno juzga si la sorpresa le fue agradable o desagradable, según su preferencia o su interés, pero ese es otro asunto. Digo esto a propósito del reciente debate parlamentario sobre la moción de censura que presentó Vox contra el Gobierno. A nadie sorprendió que el resultado fuera el que fue; la moción sólo consiguió los votos del grupo que la presentaba, ni uno más, ni uno menos. Hasta ahí, ninguna sorpresa; se daba por descontado.
En la historia parlamentaria ha habido mociones de censura de todo tipo, teniendo en cuenta las circunstancias en que se presentaban y debatían; unas se presentaban para ganarlas, de lo que hay experiencia aún reciente; otras para perderlas, de lo que hay experiencia más remota. Unas veces se presentaban simplemente para ganar protagonismo mediático o espacio político; otras para poner en un aprieto a alguien, incluso con más énfasis que la crítica al Gobierno que es consustancial a la moción de censura. Quien más, quien menos, piensa que, al fin y al cabo, lo importante en ciertos casos no es lo que ocurra con la votación de la moción en el Parlamento, sino la percepción que haya en la calle; se puede perder la votación allí y ganar adeptos aquí.
Lo sorprendente en el caso que nos ocupa es que todo ese planteamiento, que sería el propio del asunto, ha quedado en segundo plano. Lo verdaderamente llamativo de esta moción es que el protagonismo final lo ha recogido alguien que no era el directamente afectado; o sea, ni el que la presentaba, Vox, ni el destinatario, el Gobierno, sino el Partido Popular, que, puesto en un aprieto, ha salido de él en una dirección que, siendo posible, quizá no era la más previsible.
Podía pensarse que, por razones tácticas, se inclinaría por el voto negativo en vez de la abstención; pero no estaba en el ambiente que lo hiciera marcando distancias de Vox con tanta firmeza. Las reacciones, a un lado y al otro, habrán sido muy distintas, porque cada uno seguirá estando en su sitio. Pero si la orientación manifestada tiene un efecto de moderación en las relaciones políticas y en el entorno social, no habrá sido mala cosa.