ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Ni Torra ni Cataluña son diferentes

16/03/2020

Se puede ser corto de miras pero soñar a lo grande. Eso es lo que les pasa a los responsables de los gobiernos autonómicos vasco y catalán, que vienen manteniendo la ficción de que tanto País Vasco como Cataluña son "otra cosa", o por decirlo claramente que no que no son, porque no se sienten, parte del resto de España.

Solo desde esa ficción se entiende que los gobiernos autonómicos vasco y catalán hayan alzado la voz quejándose de que el decreto del Gobierno por el que regula el "estado de alerta" invade sus competencias.

Pero al Cesar lo que es del Cesar, si bien el gobierno vasco se ha quejado por esa "invasión" de competencias, al final ha sido capaz de aceptar remar en la misma dirección que el resto de Comunidades Autónomas. El que una vez más ha dado la "nota" es el inefable Quim Torra.

El Presidente de la Generalitat se negó a rubricar el acuerdo al que llegaron todas las Comunidades después de que el Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, informara a los presidentes autonómicos de las medidas que había adoptado, la principal el Estado de Alarma. A lo que mejor el señor Torra en su delirio cree que el Covid-19 tendrá en cuenta que los catalanes son "diferentes". En fin que es como para que se lo haga mirar.

Pero también es decepcionante (no quiero utilizar otro adjetivo mas fuerte) que los miembros del Gobierno eviten decirle al señor Torra que es insoportable su insolidaridad y que su comportamiento es de una gravísima irresponsabilidad. El ministro de Sanidad huye de la confrontación, el de Interior y el Transportes otro tanto de lo mismo, solo la ministra de Defensa ha sido capaz de decir alto y claro que las decisiones que se toman son para todo el país, y en ese todo incluye, como no puede ser menos, a Cataluña. Menos mal que Margarita Robles ha sido capaz de decir lo que todos los ciudadanos queríamos escuchar decir a nuestro Gobierno.

La Historia nos ha demostrado que desgraciadamente la política de apaciguamiento, de intentar no enfadar al "tigre" no lleva a ninguna parte sino a mostrar una debilidad vergonzante y además no resuelve el problema principal que es dejar que el matonismo de algunos políticos auge no son demócratas campe por donde quiere.

Para la inmensa mayoría de los ciudadanos, ahora mismo la principal preocupación es e Covid-19 que está dejando un reguero de enfermedad y muerte a lo largo y ancho del mundo porque no hay ni un solo lugar seguro.

No sé como será el mundo el día después de que los científicos den con la piedra filosofal, es decir con la vacuna, que permita enfrentarse al maldito coronavirus, pero es de esperar que todos seamos capaces de sacar alguna enseñanza de esta crisis devastadora. Por ejemplo de la necesidad de construir una sociedad más solidaria, una sociedad en que los populistas no logren imponer su agenda y mucho menos sus postulados egoístas que dividen el mundo entre "ellos" y los "otros". Para los independentistas catalanes los "otros" somos todos los que no son ellos. Y si no piensen en el repugnante tuit de la anterior consejera de Educación, la señora Ponseti que ha tenido la desvergüenza de decir que los madrileños vamos derechos de Madrid al cielo. Solo una mente perturbada es capaz de tamaño desatino. Imagínense en manos de quien ha estado la educación de los niños que viven en Cataluña.

De manera que necesitamos políticos que sean capaces de plantar cara a los populismos nacionalistas como el del señor Torra ,la señora Ponsatí y compañía.

No hacerlo supone no haber aprendido nada del pasado cuando esas ideas del nacional-populismo destruyeron Europa.

Por eso llama más la atención que en un momento tan terrible en el que una pandemia está arrollando nuestro mundo, tengamos entre nosotros políticos tan pusilánimes que no se atreven a decir a Quin Torra que en Cataluña se aplicaran las mismas medidas que en el resto de España, porque Cataluña no es ni mas ni menos que el resto de las Comunidades Autonomas. Lo que no es de recibo es que los ministros se instalen en silencios esquivos (tomándonos a los ciudadanos por tontos) para no molestar a los independentistas catalanes. Ya está bien.