UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Transparencia

Que, a los poco más de siete meses de su llegada al cargo la concejala de Cultura, Gina Aguiar, trate de analizar cuáles son las actividades de la programación municipal en su campo que más interés y rentabilidad social pueden despertar en la ciudad,  trate de introducir mejoras y nuevos eventos, incluso, busque financiación exterior, es una tarea lógica y fundamental en un trabajo de gestión en un área tan importante para Segovia,  que consume un presupuesto en torno a los 2,5 millones de euros, incluidos los festejos. Es más si no lo hubiera hecho quizá habría que habérselo reclamado.
Cuando alguien participa de la acción política debe tomar decisiones, aunque puedan levantar ampollas o críticas desde la oposición, también habrá quien lo entienda y lo apoye. Pero lo que no es de recibo es que no haya transparencia o se trate de engañar acerca de algunas de las decisiones que se toman.
Tratar de aparentar normalidad en la marcha del director de la Muestra de Cine Europeo de Segovia (Muces), Eliseo de Pablos,  cuando hay sombras en torno al tema no es un buen ejercicio, aunque el afectado haya tenido la educación de aparecer en una rueda de prensa anunciando su dimisión «por razones personales», tras 16 años de trabajo, con catorce ediciones y más de 1.400 películas proyectadas de cine europeo premiado y no estrenado en España,  homenajeando a directores de la categoría de Claude Lelouch, Carlos Saura, José María González Sinde, Jaime Chávarri, Jan Švankmajer, Andrei Konchalovsky, Icíar Bollaín, Emilio Gutiérrez Caba, Margarethe von Trotta, Manuel Gutiérrez Aragón, Fernando Colomo, Agnieszka Hollandn o la  productora de los hermanos Almodóvar, Esther García.
De Pablos, por su amistad con la alcaldesa, ClaraLuquero, que le ayudó en su etapa de encargada de Cultura a montar este evento,  en un histórico recorrido por las embajadas pidiendo ayuda, ha huído de la polémica, aunque su rostro reflejaba seriedad, más que emoción, en su comparecencia ante la prensa. En realidad, fue una convocatoria para tratar de reventar una información de este periódico en las que el exdirector –a quien la desaparecida UPyD le pidió cuentas y le asimilaba al rango de ‘concejal en la sombra’– aseguraba que, si se producían modificaciones en el formato de la muestra,  él abandonaba, no estaba dispuesto a claudicar.  Y cuando Aguiar, comentaba un lunes que nadie le había presentado la dimisión, pasó a decir lo contrario, dos días después, argumentando que el anuncio se había producido una semana antes. 
La Muces, que llegó a alcanzar presupuestos de 300.000 euros por edición, para pasar a 200.000, incluido el trabajo de los empleados municipales, y reducirlo a casi la mitad, en su últma celebración, es el único evento directamente promovido desde el Ayuntamiento, responsbale del control de quien lo organizaba. Al margen de situaciones personales, que forman parte de vida privada de cada uno, esta cuestión debería de haberse tratado con más nitidez y sin apagar los focos del plató.