COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Ni un minuto más

“Cataluña no puede estar ni un minuto más con inseguridad e impunidad”, dice el presidente del PP, Pablo Casado al referirse a aquellos que protagonizan los altercados de orden público e incendian la ciudad. Para los dirigentes de ERC es imprescindible que cuanto antes se convoquen elecciones autonómicas en Cataluña para hacer un recuento de las fuerzas. Todo es urgente para buscar soluciones con las que resolver el expediente catalán, más envenenado desde la sentencia del procés como si la resolución de un asunto histórico fuera cuestión de días..

Cuando se afirma que el Gobierno no puede tardar ni un minuto más en tomar el control de los Mossos d’Esquadra se pone en cuestión el proceso de coordinación que mantienen los tres cuerpos policiales, ni se explica adecuadamente que con la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional solo podría fortalecerse esa coordinación sin que el mando de los mossos pudiera pasar a otras policías. A no ser que lo que se pretenda es la aplicación nuevamente del artículo 155 para intervenir la autonomía catalana, a pesar de que tanto el presidente de la Generalitat como del Parlament, se cuidan mucho de adoptar cualquier decisión que pueda terminar con ellos detenidos por los propios Mossos d’Esquadra.

Los altercados provocados por grupos de incontrolados son difíciles de resolver si antes no media una condena firme y contundente de los hechos por los partidos que de una u otra forma están de tras de ellos. Por tanto, mientras que Torra y los presos no den la orden de retirada en lugar de seguir adelante –Jordi Cuixart- y de abandonar las calles de Barcelona y recuperar la normalidad, ni la llegada de refuerzos policiales acabarán con el cien por cien de los enfrentamientos y de los incendios. Es imprescindible que el Govern abandone las convocatorias de manifestaciones de protesta porque luego no pueden controlar a los antisistema, cuyas acciones van contra sus propios intereses. Y tiene que reconocer que cuando se convoca una medida de protesta como una huelga general como la del pasado viernes su seguimiento demuestra una vez más que la población catalana es plural que no toda sigue como un solo hombre las consignas independentistas, que fue un fracaso porque donde no intervinieron los piquetes y en la función pública el seguimiento fue muy desigual.    

La otra urgencia, la política, pasa por los mismos avatares. El manejo de los tiempos políticos están en manos del mayor activista a favor de la autodeterminación, el propio Quim Torra, que no quiere oír hablar de nuevas elecciones. Por dos motivos al menos: porque se demostraría la división del independentismo entre los falsos pragmáticos de ERC  y los cautivos de Puigdemont, y sobre todo porque todo apunta a que ERC se haría con la primogenitura del independentismo con un proyecto de amnistía, y para “encarar la crisis económica y para construir un escenario de negociación”, dice el exdiputado de ERC Joan Tardà.

Son asuntos, recuperación del orden público y elecciones autonómicas para sentar las bases de un diálogo sobre Cataluña –después de que se acate la legalidad vigente-, que no son para dentro de un minuto. Al tiempo de relatar las urgencias es necesario que todos los partidos comiencen a poner encima de la mesa propuestas que permitan avanzar hacia soluciones posibles.