MUY PERSONAL

Francisco Muro de Íscar

Periodista


Manual de izquierdas para los que viven bien

07/09/2020

Tenemos un Gobierno con dos cabezas que son partidarias de la República y no de la Monarquía parlamentaria que define la Constitución. Los unos mantienen el respeto formal, fundamentalmente porque gobiernan y porque no ha llegado el momento del cambio posible: "El PSOE viene de una tradición republicana. Como partido tenemos debates, pero hay que distinguir la posición del Gobierno, que es la de cumplir el orden constitucional" acaba de decir la vicepresidenta Carmen Calvo. Si yo fuera Felipe VI no me haría ilusiones. Los otros, con el vicepresidente segundo a la cabeza, aunque aceptan a su conveniencia las reglas del juego, no tienen empacho en manifestar que apoyan un referéndum sobre la forma del gobierno, con la voluntad, también expresa, de acabar con la Monarquía parlamentaria y hacer naufragar la Constitución -"el Régimen" en versión podemita- del 78.

Hoy no, pero en no mucho tiempo, Sánchez e Iglesias podrían unir sus fuerzas con un mismo objetivo. Ambos se necesitan y se complementan. Mientras tanto, Iglesias es capaz de tragarse todos los sapos que le pongan en el plato -ignorancia sobre las "negociaciones" con el Rey emérito, sobre la fusión de Caixabank y Bankia, que es una privatización a la que siempre se opusieron, o la negociación de los Presupuestos con Ciudadanos, incluido que no haya subida de impuestos o que solo haya algún ramalazo demagógico para salvar la cara, entre otros muchos- con tal de mantener el poder. Y Sánchez, como dice Gabriel Tortella, sabe que "es más cómodo tener a Iglesias dentro escupiendo hacia afuera, que fuera escupiendo para dentro".

Este lunes asistiremos al bochornoso espectáculo de una apertura del año judicial con un Consejo General del Poder Judicial que debía haber sido renovado hace casi dos años y que no sabemos cuándo podrá cumplir el mandato constitucional. Ni es la primera vez ni será, posiblemente la última, pero abochorna que el PSOE tenga más interés en controlar el Poder Judicial que en buscar acuerdos para afrontar la crisis económica y la pandemia con rigor y eficiencia. Y es penoso que el PP se aferre al "no es no" para no darle más armas al tándem Iglesias-Sánchez. Tan bochornoso como que PP y PSOE estén incumpliendo el mandato constitucional de que los jueces elijan directamente a la mayoría del CGPJ que, aunque no acabaría con el problema, al menos lo despolitizaría parcialmente. A favor de la postura del PP -que cuando pudo tampoco lo hizo-, no obstante, juega la falta de respeto de Pablo Iglesias y su partido por la independencia judicial, expuesta meridianamente, y las reticencias del PSOE a negociar una nueva forma de elección, con menor presencia de los partidos. Tampoco ayuda a la independencia de la justicia, la presencia de una fiscal general marcada por su militancia.

Antonio Zugasti, un ex cura obrero de los que trabajaron por una ciudadanía mejor y con más derechos, y que creo que sigue en esa línea, acaba de publicar un libro cuyo título, Manual de izquierdas para los que vivimos bien marca de alguna manera la evolución de esta izquierda que tenemos y, sobre todo, para esta generación de políticos que se han convertido en parte de la "casta" con la que querían acabar, que no dejarán el poder haga lo que haga Sánchez, cuente con ellos o les ignore, que tienen un sentido patrimonial de la política y de la libertad y que, sobre todo, tienen un arma cargada de futuro: Sánchez los necesita para seguir en el poder y terminar esta legislatura. Y, si lo consiguen, tal vez puedan tener otra. Si el país aguanta sin quebrar, claro.