ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista


Dos meses y dos días

16/05/2020

Escribo desde un lugar anclado en la fase 0,0 de la desescalada. Ni siquiera hemos llegado al 0,5 de algunos enchufados. Mi envidia y admiración a los paisanos de la Comunidad que ya disfrutan del paraíso del nivel 1, con sus cañas y cafelitos en la terraza de algún bar. En la España rezagada contamos los días como si fuera una condena. San Prudencio es nuestro patrón y el miedo ha podido con nosotros. Ya nos hemos resignado a aguantar un poco más, lo que haga falta incluso, no sea que tengamos que regresar a los días más grises del confinamiento.
Ahora que se han vuelto a poner de moda los pijos, una de Neguri, la ministra Celaá, ha decidido que trabajar es de pobres, que ella no tiene porqué meterse en faena para programar el fin de curso y sentar las bases del próximo, que sean las comunidades las que se busquen la vida. Ha dado carta blanca a los ejecutivos autonómicos para que elaboren sus propios planes de contingencia. Mientras Isabel Pilatos se lava las manos, leo en prensa la indignación que ha causado entre las sociedades científicas el borrador de la nueva ley educativa (la Lomloe) -cuya tramitación sigue su curso en el Congreso- porque elimina las matemáticas como materia obligatoria para los estudiantes de Bachillerato que se decanten por la rama de Ciencias y Tecnología o por la de Humanidades y Ciencias Sociales. Hay que despreciar mucho la Educación para plantear que una asignatura exigente, pero imprescindible, se convierta en optativa
 No es Celaá la única pija del Gobierno, ni tampoco la que ha demostrado que podríamos ahorrarnos su sueldo. También habría que recortar la nómina del encargado del Consumo, quien ha dicho que el turismo es España es «estacional, precario y de bajo valor añadido». Se supone que la responsable de este negociado es nuestra paisana de Medina del Campo Reyes Maroto. Nada ha comentado sobre el desahogo de Alberto Garzón, ni ha pedido perdón a los empresarios de un sector crucial en el PIB nacional por los prejuicios ideológicos de un camarada de gabinete.