COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Ponerse a trabajar

Cumplida ya la estación intermedia de la constitución de los Ayuntamientos con los pactos conocidos de las tres derechas en la inmensa mayoría de las grandes ciudades, que ha permitido al PP enmascarar su derrota en casi todas ellas, y de los que Ciudadanos ha sacado un magro resultado; y muy avanzados los acuerdos en el ámbito autonómico con la reiteración de esos mismos pactos allí donde Ciudadanos y Vox completan la mayoría absoluta para que los populares se hagan con la presidencia autonómica, llega el momento de que el PSOE se ponga a trabajar con mayor afán en la búsqueda de los apoyos que le permitan la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.

Tanto Sánchez como los pesos pesados del PSOE han mantenido ya una primera ronda de contactos con el resto de los grupos políticos –excepto EH Bildu y Vox-, que le ha permitido contar con una primera aproximación sobre su posición, que es absolutamente contraria a su investidura en el caso de PP, Ciudadanos, Vox, Coalición Canaria y JxCat,  con abstenciones condicionadas de PNV y Navarra Suma –pendientes entre otras cosas del gobierno de Navarra e incompatibles entre sí- y sobre todo de ERC, y los votos comprometidos inicialmente de Unidas Podemos, Compromís y PRC.

En estos encuentros, sin embargo, no se han puesto sobre la mesa papeles, ni documentos, ni ofertas programáticas, por lo que es el momento de pasar de las musas al teatro, de comenzar a urdir un plan legislativo que pueda concitar los apoyos necesarios. Desde Unidas Podemos se anuncia una próxima reunión con Pedro Sánchez en la que debe comenzar a perfilarse el grado y modo de cooperación entre ambas fuerza en torno a un proyecto común, pese a que la colaboración o cooperación entre ambas fuerza se encuentra todavía muy lejos de la mayoría absoluta que garantiza la estabilidad. Ambos partidos parecen estar de acuerdo en debatir primero del programa y después del reparto de cargos. También por debatir de programas y autogobierno se ha mostrado el presidente del PNV, Andoni Ortúzar, con la advertencia de que solo en dos ocasiones han votado a favor de la investidura de un presidente del Gobierno español.

La otra alternativa, la que daría mayor estabilidad al gobierno, el entendimiento entre PSOE y Ciudadanos, que cada vez recibe más presiones en ese sentido, es prácticamente inviable. Y eso que tendrían camino avanzado después de las 150 medidas firmadas por los líderes de ambos partidos. Pero la insistencia en esa vía, por ahora, es sembrar en terreno baldío y ninguno de los dos partidos está dispuestos a gastar pólvora en salvas, y eso a pesar de que la  vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo ha desactivado la estrategia del miedo a una posible repetición de las elecciones.

Una actitud por parte de Ciudadanos que se hace evidente en el trato a sus disidentes, la ruptura con Manuel Valls por haber apoyado a Ada Colau para evitar que el ayuntamiento de Barcelona se convirtiera en la capital de la república catalana sin entender la teoría del mal menor a ese nivel, como si se dudara del constitucionalismo del exprimer ministro francés, no presagia que estén dispuestos a entenderlo  a nivel nacional. En cualquier caso corresponde a las dos terminales del PSOE, Moncloa y Ferraz tomar la iniciativa y dar impulso a los trabajos para llegar a los acuerdos precisos para gobernar.