Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


Post 2021, menos fondos y papeleo

24/07/2020

La próxima reforma de la Política Agrícola Común (PAC)aterrizará con algunos cambios significativos que afectarán al bolsillo y a la propia dinámica de las explotaciones. 
De un lado, dispondrá de menos fondos que los asignados en el período anterior, lo cual puede suponer, en el caso de España, un debate para acelerar una mejor y mayor redistribución. Por otra parte, los pagos de las ayudas por superficie avanzan hacia la transformación total con la progresiva eliminación del actual papeleo para solicitarlo, para sustituirlo por un proceso telemático donde el agricultor va a ser el protagonista almacenando y comunicando todos sus datos, superficie, cultivos, sistema de laboreo, abonados, tratamientos..., en base a los cuales se calcularán automáticamente sus niveles de pagos. 
El Consejo Europeo, en el marco de los debates sobre el Plan de Reconstrucción, dio luz verde al nuevo Marco Financiero Plurianual donde la PAC no ha salido bien parada. Frente a unos fondos para el período actual de 383.000 millones de euros en moneda constante, se han reducido en un 10% hasta los 344.000 millones de euros, lo que supone un descenso de 39.000 millones de euros. Las cifras de los fondos para desarrollo rural son las peores con un descenso de casi un 12% hasta 85.350 millones de euros, mientras los recursos para los pagos directos y los mercados se quedan en 258.600 millones de euros, con un recorte del 9,6%.
De acuerdo con estos datos a nivel comunitario y a falta de conocer las cifras más concretas sobre la distribución por países, la realidad es que el ajuste puede suponer para España un recorte de entre 4.500 y unos 5.000 millones según estimaciones de organizaciones agrarias, si se tiene en cuenta que la participación de España en el reparto de los fondos comunitarios supra el 13% en las ayudas directas y es del 8,5% en los pagos por desarrollo rural.
Oficialmente, el Gobierno señala haber mantenido los niveles de ayudas con unos fondos anuales de 47.500 millones de euros.
El recorte global de los recursos en un 10% es inferior al que se había planteado hace dos años que llegaba a suponer un 15% y superior a las cifras que se manejaban a principio de este mes. En medios agrarios se coincide en denunciar el maltrato recibido por los agricultores y ganaderos solo unos meses más tarde cuando se considerara su actividad como estratégica por su capacidad para autoabastecer la demanda de la población sin dependencias externas. Este recorte de las ayudas coincide con la nueva estrategia comunitaria Biodiversidad UE 2030 y Del campo a la mesa por las cuales se plantean mayores exigencias medioambientales y de seguridad al sector a la hora de producir, con menos fondos.
En el caso de España, el recorte de las disponibilidades de recursos acentuará el debate sobre una redistribución de los mismos frente al actual sistema donde hay serias discriminaciones por producciones o por territorios, así como para dar más prioridad en los pagos a los profesionales genuinos.
Al margen de los fondos específicos para la PAC en el Marco Financiero Plurianual, el sector reclama una mayor participación en la distribución de los fondos para la reconstrucción. En el marco comunitario, se denuncia que la partida prevista 15.000 millones para desarrollo rural, se haya quedado solamente en 7.500 millones de euros. En el caso de España el sector agrario exige estar presente a la hora de la distribución de los fondos asignados por la UE en el programa de reconstrucción, en un debate abierto donde el eje se halla en la elaboración del Plan Estratégico donde aplicar la próxima reforma cuyas negociaciones se reanudan en estas fechas.

Una de las novedades más importantes que planean para aplicar en 2021 es el paso en la gestión de los pagos, inicialmente los referidos a la superficie, del papeleo actual a una relación digital entre la Administración y los agricultores. Se trata de un cambio profundo cuya aplicación se ve en medios oficiales de una forma progresiva y no general, como mínimo a partir de 2023 a la vista de los instrumentos que debe poner en marcha la Administración y, sobre todo, por la implicación de los agricultores en muchos casos sin formación y sin medios.
Las soluciones digitales o las nuevas herramientas para modernizar el Sistema Integrado de Gestión y Control de la PAC, así como para promover el almacenamiento e intercambio de información en un país o varios, es una iniciativa que arranca en el programa Horizonte 2020 para investigación y desarrollo donde se integra el referido a la PAC. Con el mismo, aparte de establecer un nuevo instrumento para conocer la situación global de cada explotación, será posible obtener otro tipo de datos de los que extraer conclusiones como costes, eficiencia o mapa medioambiental. Este plan conocido como Proyecto de Modernización del Sistema Integrado de Gestión y Control de la PAC, NIVA, se inició hace un año de forma experimental para 36 meses de los que 12 meses se emplean para desarrollar proyectos piloto donde España puso sobre la mesa dos, uno con la Consejería de Agricultura de Andalucía y otro con el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, donde, junto al Fega, participan otras entidades como Tragsa.
El objetivo es que, cuando esté lista la herramienta donde juega también un papel clave el Sistema de Información de Explotaciones, Siex, un agricultor podrá y deberá almacenar en su ordenador o teléfono, toda la información al día sobre su explotación, parcelas, declaración de cultivos, datos sobre cómo lleva a cabo la actividad, fecha de siembra, uso de fertilizantes, fitosanitarios, etc, a partir de un conocimiento sobre las características del suelo, algo siempre pendiente. Sería un cuaderno de explotación ya hoy exigible, pero telemático, conectado con la Administración que con esas referencias podría calcular la ayuda y donde juega un papel básico el sistema de monitorización de las superficies basado en las imágenes del satélite. 
En el cambio del papel a lo digital será clave el asesor de organizaciones agrarias, cooperativas u otros actores que ya operan hoy... y siempre que en el medio haya una cobertura suficiente de Internet.