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Año nuevo, imagen renovada

Cristina Sancho
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Imagen del Niño de la Bola tras los trabajos llevados a cabo. - Foto: C. S.

Los días 1 y 6 de enero la imagen restaurada del Niño de la Bola de Cuéllar sale a la calle.

Como cada año nuevo en Cuéllar, la popular imagen del Niño de la Bola tomará de nuevo las calles de la villa, pero este año lo hará además con la imagen renovada después del proceso de restauración al que se ha visto sometida en los últimos meses. No obstante, antes de salir a las calles los mayordomos y cofrades se encargarán, con sumo cuidado, de vestir la imagen con los ropajes tradicionales. Este año en la mañana del día 31 los vecinos pueden acercarse hasta la iglesia de San Miguel en la Plaza Mayor para conocer cómo es este delicado proceso y cómo se colocan las andas en la base de la imagen. 

«Es un rito el montaje de las andas y cómo se hacen las cosas. La imagen portará el traje que se  estrenó el pasado año con motivo del aniversario y el público podrá ver cómo ha quedado la imagen tras la restauración», explica el historiador y cofrade Juan Carlos Llorente. Este año la forma en que se vista será distinta a la tradicional ya que hasta ahora se empleaban alfileres para sujetar las prendas, lo que ha venido dañando la talla. Ahora los vestidos se adaptarán con velcro. No obstante, aún no se adaptarán todos los trajes dado que desde la cofradía se está realizando una memoria para presentarla al Instituto Tradicional de la Cultural Segoviana Manuel González Herrero de la Diputación Provincial, con el fin de que esta fiesta sea declarada Manifestación Tradicional de Interés Cultural Provincial. El etnógrafo e investigador Carlos Porro está realizando el estudio y quiere ver cómo se ponían los trajes antes y de qué elementos están compuestos. 

La imagen que procesionará el 1 y 6 de enero ha sido restaurada en los últimos meses por el estudio Dammar, que ha realizado distintos trabajos de conservación del patrimonio de imaginería en Cuéllar. El estado de conservación de la pieza era relativamente bueno con una estructura y estabilidad en buen estado. No obstante contaban con distintas alteraciones que no permitían ver la imagen de una forma digna. El principal deterioro de la imagen ha venido producido por los movimientos al tratarse de una talla que procesiona.

ELEMENTOS RECONSTRUIDOS. Entre los principales daños que tenía la pieza cabe destacar la falta de volúmenes en los bordes de la peana, la pierna derecha en la zona del tobillo y el dedo corazón de la mano derecha, elementos que han sido reconstruidos. Según se recoge en la memoria elaborada por las responsables de restauración, Mariví Postigo y Diana Martínez, la imagen contaba con una acumulación de suciedad que ha sido necesario eliminar. También se han corregido las faltas de policromía existentes sobre todo en la espalda y el pecho del Niño consecuencia de los alfileres y elementos punzantes que durante años se han empleado para sujetar las vestiduras del Niño. Por otra parte se han eliminado la impresión de huellas dactilares existentes en numerosas partes de la policromía consecuencia de una rápida manipulación en procesos de repintado anteriores. Durante el análisis de la pieza también se observó una repolicromía que oculta la totalidad del color original y la existencia de una capa rosada más moderna en los brazos y en la cara. Se pueden encontrar hasta tres tipos de policromías superpuestas que no distan mucho tiempo entre sí. En este punto las restauradoras decidieron mantener las policromías existentes ya que consideran que son de una gran calidad y de este modo se respeta tanto la historia como la evolución de la imagen a lo largo del tiempo.

Del mismo modo también se ha actuado en la bola que sostiene el Niño en su mano izquierda y que se encontraba repintada completamente con purpurina. Se ha eliminado esta capa y se ha dejado al descubierto el oro original que, señalan Postigo y Martínez, es de calidad y se mantiene brillante aunque se encuentre algo desgastado. 

Con la imagen preparada para cumplir con la devoción de los cuellaranos, las restauradoras aconsejan evitar golpes y movimientos bruscos en las procesiones y realizar una limpieza sutil de la imagen para retirar el polvo sin utilizar agua. Además recomiendan que la imagen no salga en procesión cuando las inclemencias del tiempo no sean las adecuadas, ya que la lluvia y el granizo puede humedecer la policromía y provocar alteraciones no deseadas. Asimismo se debe evitar que porte medallas o pulseras que dañen la madera, aunque se pueden colocar sobre los trajes. No así algún anillo que el Niño lucía en sus dedos y que a partir de ahora deberá ser eliminado. 

Para finalizar el 340 aniversario desde que se conoce la existencia de la cofradía también se ha realizado un nuevo traje de color rojo y con un lazo verde a imagen y semejanza del que portaba el niño en el primer estandarte original que se conserva. El mayordomo para el año 2020 será el cuellarano Juan Pablo de Benito, que pasó a formar parte de la cofradía el pasado año. En la actualidad hay un centenar de cofrades y de ellos quien quiere se postula para ocupar el cargo al finalizar los actos de las procesiones de enero. Anteriormente cuando solo había apenas 30 cofrades el mayordomo se elegía por orden de lista, junto con el resto de hermanos que portaban las varas y estandartes.

Los pies de la imagen antes de la restauración. - Foto: DS
Los pies de la imagen antes de la restauración. - Foto: DS