TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


El campo

28/01/2020

El campo vuelve a protestar, a intentar hacer su voz por si acaso hay alguien al otro lado y escucha sus quejas. Las movilizaciones, convocadas por ASAJA, COAG y UPA, se desarrollarán esta misma semana en todas las provincias de Castilla y León. La tabla reivindicativa contiene las mismas peticiones, no atendidas, de siempre y otras nuevas más acordes con los tiempos que vivimos y con los que se avecinan, que no invitan, precisamente, al optimismo. Entre las primeras reclamaciones, destacan: precios justos, una Política Agraria Común (PAC) sin recortes y con especial atención a los agricultores y ganaderos que viven del campo, control riguroso de la fauna salvaje causante de grandes pérdidas en el sector y mayor apoyo al sistema de seguros agrarios. Las novedades atañen a aspectos sociales y culturales mucho más que a la vertiente económica. Las asociaciones agrarias y quienes respalden las movilizaciones no solo piden más dinero y subvenciones, sino también dignidad y respeto para su profesión. Resaltan dos exigencias: no a la criminalización de los agricultores y ganaderos y que cesen los ataques de ciertos sectores «anti-todo». Las gentes del campo se han cansado, están hartas, de que grupos supuestamente ecologistas, conservacionistas o como queramos llamarlos les culpen de la degradación medioambiental, de pedir el control de los animales salvajes que les destruyen las cosechas (¿qué dirían si los bichitos en vez de comer maíces, viñas, sembrados y frutales deglutieran las nóminas de tanto naturalista de garrafa?), de reclamar que se atienda al campo y a sus moradores antes que a quien parece anteponer los derechos de los lobos, los ciervos, etc a los de los hombres y mujeres rurales. ¿Qué nos deparará la cacareada Transición Ecológica? Hay bastante temor en el campo. Y mientras se despeja la duda, recuerden otra de las consignas de las movilizaciones: «Nosotros garantizamos la subsistencia de toda la población». Ténganla en cuenta al menos cuando se sienten a la mesa. Alguien ha producido esos alimentos.