Cenicientas en internet

Christina Peters (DPA)
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Actrices, políticas, periodistas y cantantes son blanco cotidiano del odio en la red, con insultos centrados en su condición femenina

Cenicientas en internet - Foto: FILIP SINGER FILIP SINGER

«Puta estúpida», «zorra», «fea e inútil», «mujer asquerosa»... Son solo algunos de los insultos dirigidos a Lena Meyer-Landrut en internet. La cantante alemana de 27 años que ganó el concurso para acudir a Eurovisión en 2010 ya estaba harta. Escribió todos los mensajes en un espejo con un rotulador negro, se hizo un selfie con ellos y lo subió a Instagram. En un día recibió unos 150.000 me gusta y miles de personas respondieron a su post.
Cualquier mujer en el punto de mira puede convertirse fácilmente en objetivo: actrices y políticas, periodistas y cantantes son las más habituales. «El odio en la red afecta a todos los géneros, pero adquiere una faceta diferente con las féminas», asegura Ingrid Brodnig, comunicadora austríaca que publicó un libro sobre el comportamiento online de la gente.
«Cuando las mujeres son insultadas en internet, en seguida se alude a su aspecto físico. Se las humilla por su apariencia», explica Brodnig. A continuación, siguen las amenazas, que suelen ser de violación o agresión sexual. «Se trata de la devaluación de alguien como ser humano», añade esta experta.
Hay una larga lista de féminas que hablaron sobre sus experiencias con este tipo de abuso en línea. «No fueron sus palabras, sino que empecé a creerles», escribió por su parte la actriz estadounidense Kelly Marie Tran, estrella de Star Wars: Los últimos Jedi, en un artículo publicado en el New York Times en agosto de 2018. 
Desde que apareció en la película, la joven de 29 años fue acosada en la red durante meses. Llegó un momento en que Tran borró el contenido de su cuenta de Instagram porque ya no podía soportar los comentarios desagradables sobre su género y apariencia. Con unos 236.000 seguidores, sigue vacía en la actualidad.
La política alemana de izquierdas Julia Schramm, muy activa en Twitter, recopiló todos los mensajes de odio que recibió: «consigue algo de tetas, zorra» -y peores- y los posteó en un blog. A continuación los publicó en forma de libro a principios de año. «Creo que la mayoría de hombres que escribe ese tipo de cosas ni siquiera sabe qué efecto tienen», afirma.
«Es más fácil ser brutal en internet porque no ves a la otra persona, no tienes que enfrentarte a lo que estás haciendo y la víctima a la que atacas tampoco te ve a ti», explica Brodnig.
Según el psicólogo social Ulrich Wagner, esto se ve agravado por el «sexismo brutal» que se combina con el lenguaje exagerado.
«Los estereotipos negativos que existen sobre las mujeres son mucho más fáciles de explotar online que en cualquier otro campo de la comunicación», asevera.
caldo de cultivo. Antes de que las nuevas tecnologías pasaran a ser algo cotidiano, esos mensajes mezquinos solo eran posibles por carta anónima, señala este psicólogo. «No hay la misma emoción cuando tienes que ir al buzón primero y luego imaginar que la carta llegará en dos días. No es un efecto tan inmediato», apunta, destacando el aumento del odio en línea. Lo que motiva este tipo de mensajes insultantes «puede ser el sexismo pero también la rabia extrema», afirma Wagner.
Brodnig también diferencia entre distintos tipos de agresores. «Algunos quieren descargar agresividad, otros disfrutan humillando a las personas». Los trols, por ejemplo, surfean la red por el mero hecho de maltratar a otros.
Meyer-Landrut reaccionó de la manera correcta haciendo un selfie de los insultos recibidos escritos en su espejo, opina este experto. «Con este gesto, mostró el problema sin ofrecer un escenario a los descalificativos, sostiene.
«Les robó las palabras para plantear la cuestión», continúa. Y es que, desde el punto de vista de este psicólogo, es importante hablar de este tipo de experiencias. «Incluso si alguien es realmente famoso, estos mensajes le hacen daño. Nadie es tan duro como para que no le afecte en absoluto», agrega Brodnig. Y subraya que los insultos extremos deben ser denunciados ante las autoridades.
Además, a la periodista austríaca le preocupa otro efecto: según estudios de Amnistía Internacional, muchas mujeres ya no se atreven a expresar sus opiniones en línea debido a este tipo de ataques.
«Existe el peligro de que las féminas sean expulsadas del debate público porque están experimentando un internet diferente, más brutal», apunta.
Al día siguiente del mencionado selfie de la cantante -con los agresivos mensajes recibidos escritos en su espejo-, Laudrut publicó otra foto de sí misma. Junto a la imagen escribió: «Crecer a través de la resistencia». Y pidió a sus seguidores que se concentraran en la positividad y el amor.