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La ruta del 'Segorider'

Nacho Sáez
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Aunque Glovo y Deliveroo no han desembarcado aún en la ciudad, sí que lo han hecho otras firmas como Uber Eats. Uno de sus repartidores cuenta cómo es el oficio en esta plataforma digital.

Alberto Espina Meneses, repartidor de Uber Eats en Segovia, introduce en la moto un pedido. - Foto: Rosa Blanco

Durante muchos años Segovia no conoció otros repartidores de comida rápida a domicilio que los del Telepizza. Ataviados con sus característicos abrigos y pantalones rojos, se convirtieron en parte del paisaje urbano de la ciudad y representaron un espejo para muchos jóvenes segovianos que disfrutaron de su primera experiencia laboral a lomos de sus motos, también rojas por supuesto. Sin embargo, en los últimos meses las calles han pasado a estar tomadas por los conocidos ahora como ‘riders’. En el ojo del huracán a nivel nacional por esconder prácticas laborales supuestamente irregulares, encarnan el auge de las aplicaciones que han pasado a dominar el mercado de consumo en las grandes ciudades y que han comenzado su desembarco en las pequeñas urbes. Uno de estos repartidores ha accedido a compartir con El Día de Segovia una de sus jornadas de trabajo subido a la ola de este nuevo fenómeno de la economía global.

Alberto Espina Meneses, vallisoletano de 27 años, comenzó a trabajar como comercial tras terminar la ESO. Esa era su ocupación hasta que el pasado mes de junio se incorporó en la capital vallisoletana a la plantilla de ‘riders’ de Uber Eats, uno de esos gigantes que ha puesto en su punto de mira el negocio de la comida a domicilio. El McDonalds, el Vips, la pizzería L’ Arte...Sana o el New Niágara son sólo algunos de los restaurantes de la ciudad que ya están presentes en esta aplicación. Otros como el hindú Taj Mahal apostaron antes por Just Eat, aunque la presencia de esta última en Segovia no ha llegado a ser tan significativa.

Mientras, Deliveroo y Glovo aún no se encuentran aún al alcance de los segovianos, que de momento se tienen que conformar con lo que les ofrece Uber Eats. Una multinacional estadounidense que ha desplegado sus redes en nuestra ciudad a través de las infraestructuras tecnológicas internacionales que posee y a través de un grupo de ‘riders’ (algunos prefieren llamarles ‘bikers’) que en estos momentos se acerca a la veintena de miembros; entre ellos Alberto. Todos trabajan para Mox, una compañía sevillana que tiene un acuerdo con Uber Eats para realizar la entrega de los pedidos a domicilio de los establecimientos adheridos. En apenas tres años desde su fundación no ha dejado de multiplicar su valor (más de 30 millones de euros en la actualidad) y cerrará 2019 con una facturación por encima de los 10 millones de euros. Presente en cerca de medio centenar de ciudades, además de Portugal e Italia, da empleo a un millar de ‘riders’ dentro de una plantilla que volverá a ampliarse en los próximos meses.

Fernando Bermúdez, área manager de Mox en la zona centro, habla con dos ‘riders’ segovianos de la empresa.Fernando Bermúdez, área manager de Mox en la zona centro, habla con dos ‘riders’ segovianos de la empresa. - Foto: Rosa Blanco

«Todos son asalariados», desvela  Jaume Boada, el CEO de Mox, que ha conseguido distanciarse de esta manera de la polémica que rodea a los ‘riders’ en España. Comisiones Obreras (CCOO) ha lanzado una campaña contra la precariedad laboral en el sector de la comida rápida, con la que busca concienciar al consumidor sobre los «abusos» que se cometen en esta industria para que así asuma su «responsabilidad». «El objetivo es que los clientes sean conscientes de que detrás de cada pedido hay unas condiciones de trabajo precarias, que detrás de una llamada hay gente que se juega la vida. Por eso el consumidor debe reflexionar sobre cómo y cuándo encarga comida a domicilio», ha indicado el sindicato, que además ha recordado que algunas plataformas emplean a los ‘riders’ como colaboradores, lo que ha dado lugar a la apertura de expedientes de la Inspección de Trabajo por considerar que en realidad se trata de «falsos autónomos».

«Con nosotros esto no ocurre y por eso ha sido más difícil para nosotros entrar en el mercado. Los costes son mucho más altos», remarca Boada, que espera «triplicar» el próximo año la facturación de la empresa. Parte de ese crecimiento llegará desde Segovia, donde el número de ‘riders’ se ha multiplicado en los últimos meses. «De tres que teníamos en agosto hemos pasado a 16 y queremos que sigan entrando más. Ahora mismo casi todos los días se incorpora alguno nuevo», indica Fernando Bermúdez, área manager de Mox en Madrid, Zaragoza, Toledo, Segovia y Alcalá de Henares.

MINUTOS. Resulta una tarea complicada definir el perfil de estos repartidores ya que, según Bermúdez, «hay de todo». Desde jóvenes que acaban de cumplir la mayoría de edad hasta trabajadores que superan los 50 años y se han embarcado en esta nueva cultura del reparto, marcada por la omnipresencia de las nuevas tecnologías. El cliente realiza su pedido por la aplicación a través de su teléfono móvil, una tablet o el ordenador, y el establecimiento y el ‘rider’ reciben la orden también de forma telemática. Incluso se puede consultar en qué lugar se encuentra la entrega. «Intentamos llegar a las casas en siete minutos y la mayoría de las veces lo conseguimos o hasta tardamos menos», apunta el área manager de Mox sobre la tarea del repartidor, en el que valoran una serie de aspectos a la hora de realizar el proceso de selección.

Alberto Espina sale del McDonalds del Acueducto para llevar un pedido. Alberto Espina sale del McDonalds del Acueducto para llevar un pedido. - Foto: Rosa Blanco

Aparte de cuestiones como la presentación o la educación («No hay que olvidar que la gente nos abre las puertas de su casa»), los responsables de Mox hacen hincapié en que los ‘riders’ sean puntuales para conectarse a la aplicación. Ese momento marca el comienzo de una jornada de trabajo que, en Segovia, sólo en el caso de uno de los ‘riders’ es a tiempo completo. El resto se encuentran contratados a tiempo parcial. «La mayoría tienen otro trabajo o estudian, y nosotros tratamos de proporcionarles una flexibilidad horaria cuando tienen exámenes o algún compromiso», destaca Bermúdez, que no obstante asegura que en Segovia «la mayoría están entre 20 o 30 horas».

Alberto, el repartidor al que acompañamos, realiza la jornada entera porque además desempeña funciones de supervisor. Se encarga de organizar los horarios semanales del resto de ‘riders’ y vela por que el trabajo se lleve a cabo de forma profesional. Él promocionó en la empresa en apenas dos meses, aunque ello significó trasladarse a vivir a Segovia desde Valladolid. «Estoy a gusto, aunque aquí tardo lo mismo en llevar los pedidos que en el centro de Valladolid. A pesar de que Segovia es mucho más pequeña, hay que callejear mucho», bromea mientras entra al McDonalds del Acueducto para atender un servicio que han recibido sin que se haya cumplido todavía la una del mediodía del jueves.

El grueso del trabajo, sin embargo, se concentra los fines de semana. Desde el viernes por la tarde hasta el domingo por la noche todos los ‘riders’ están activos en la aplicación. «Aunque la empresa no nos pone problemas para darnos libranzas si lo pedimos con tiempo suficiente», señala el propio Alberto, que pone el foco en el dureza del clima en invierno y los adoquines como dos de las principales dificultades para trabajar en Segovia en este oficio. En el extremo opuesto se queda con que «es un trabajo cómodo porque no tienes a tus jefes detrás tuyo todo el día». «Cuentas con el respaldo de una empresa como Mox, que pone la moto, la gasolina... Para empezar a trabajar no tienes que poner dinero», añade.

Varias motos de Uber Eats listas en la plaza de Artillería para prestar servicio.Varias motos de Uber Eats listas en la plaza de Artillería para prestar servicio. - Foto: Rosa Blanco

También valora formar parte de un sector «que está creciendo muchísimo». «Cuando empecé en esto hace unos meses, me sorprendió la de gente que pide comida a domicilio. Hasta ese momento pensaba que sólo lo hacíamos la gente joven», reconoce. Su salario no lo revela y los responsables de Mox se remiten al convenio. Es decir, en torno a 985 euros al mes en jornada completa. «Más incentivos», subraya la empresa, que se vale de plataformas como Job Today para captar a nuevos ‘riders’.

HOSTELEROS. En algunas ciudades se ha generado polémica por la inclusión, en el catálogo de restaurantes adheridos a estas plataformas digitales, de establecimientos que en realidad no habían llegado a acuerdos con Uber Eats, Just Eat o Deliveroo. En Segovia, la convivencia es pacífica. «No les consideramos enemigos, sino aliados», asegura el presidente de la Agrupación Industrial de Hosteleros Segovianos (AIHS), Roberto Moreno, que considera que la irrupción de estas plataformas «no tiene porqué afectar a nuestros negocios». «Están enfocadas al público joven, principalmente, y son un actor más del mercado», argumenta. No  obstante, entiende las reticencias de los hosteleros tradicionales a sumarse a esta red. «Es que de momento es muy caro. Nos piden entre el 30 y el 40 por ciento de nuestra facturación por cada pedido que entregan», subraya. El CEO de Mox, Jaume Boada, destaca en cambio las «altísimas» inversiones que realizan las plataformas para captar clientes. En lo que se refiere al ámbito específico de los repartidores, Boada hace hincapié en la apuesta por la sostenibilidad de su compañía mediante la compra de motos eléctricas y avanza que se encuentran inmersos en dar el salto al mundo de la mensajería de la mano de Seur y Correos Express.