Pandemia ante notario

D. A.
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Las citas por aplazamientos de hipotecas y otras deudas se multiplican en un céntrico despacho notarial de Segovia, mientras otro del Espinar ve crecer de manera llamativa las compraventas de viviendas con la llegada de madrileños

Pandemia ante notario - Foto: Rosa Blanco

Francisco Antonio Sánchez Sánchez, notario veterano de Segovia, con 36 años de carrera profesional a sus espaldas y despacho en la avenida del Acueducto, no se había visto nunca con tantos asuntos relacionados con acuerdos extrajudiciales de aplazamientos de pagos por parte de particulares o responsables de pequeños negocios ahogados por las deudas que les está provocando la pandemia. «Igual en cinco años hice dos y en lo que va de éste debo de llevar como 12 ó 14, y serían más si no fuera porque se trata de un proceso difícil y costoso para personas que se están quedando en la más absoluta insolvencia y casi no tienen ni para comer, con lo cual esto se les complica al tener que pagarse un abogado», lamenta. Un notario no cobra por esta desgraciada suerte de trámites que sirven como alternativa a los concursos de acreedores, ya que así está establecido por ley.

Pero si hay unos asuntos que en este despacho han aumentado en los últimos meses, aparte del aluvión de pólizas por las líneas de crédito ICO que impulsó el Gobierno central, son los relacionados con aplazamientos de pagos de hipotecas. En el argot notarial, novaciones o modificaciones de préstamos: «Iré ya por 80 o 90, el triple de lo habitual», calcula, y todavía subiendo. 

El Gobierno ya aprobó entre sus primeras medidas una moratoria de deudas hipotecarias que ayudara a particulares y empresas con especiales dificultades para seguir pagando durante el Estado de Alarma. Pudo solicitarse hasta el pasado 29 de septiembre y su aplicación no requería acuerdo entre las partes, ni modificación del contrato de préstamo, para empezar a tener efectos. No obstante, como detallan desde el Ministerio de Asuntos Económicos, «una vez transcurrida la emergencia sanitaria originada por el covid-19 deberá formalizarse en escritura pública e inscribirse en el registro de la propiedad». 

De hecho, en el sector ya se teme que la oleada de novaciones arrecie en los próximos meses por los acuerdos privados entre bancos y clientes que aún no se han elevado a públicos. «En muchos casos», además, Sánchez Sánchez matiza que ha atendido acuerdos que ha aceptado el banco aunque el afectado no cumpliera con los mínimos marcados por el Gobierno para considerarse «en situación de vulnerabilidad económica». «A los bancos también les interesa negociar, ya lo aprendieron en la anterior crisis. Entonces igual hubo ejecuciones hipotecarias que pensaron que podían ser ejemplarizantes, pero ahora ya saben que les conviene evitarlas por imagen y también por interés económico, que es mejor no cobrar durante un tiempo al propietario que quedarse con su piso y tenerlo ahí además expuesto a ocupas». Así surgen acuerdos que van desde la reducción de cuotas alargando la vida del préstamo a la suspensión íntegra de pagos (capital, intereses o ambos conceptos) durante equis meses. «Hay de todo, al final son acuerdos a medida porque a las dos partes les interesa», incide.

Según datos nacionales del Banco de España, con fecha 31 de octubre ya se contabilizaban 228.742 moratorias hipotecarias suspendidas con un saldo vivo pendiente de más de 20.500 millones de euros; 374.000 préstamos no hipotecarios suspendidos con 2.761 millones pendientes de amortización; y hasta 768.000 moratorias sectoriales, por deudas de empresas, que sumaban casi 30.000 millones. 

A efectos notariales, los expedientes de aplazamientos hipotecarios no son complejos, pero todo suma a la hora de complicar sus cargas de trabajo, donde ya van pesando también las herencias. Y más que llegarán, ya que los familiares de los fallecidos están apurando plazos (suelen oscilar de seis a doce meses desde el deceso) y el balance de mortalidad covid de la Junta ya supera los 700 víctimas en Segovia.

Pero no todos los notarios viven igual la pandemia. El Día contactaba esta semana con los seis de Segovia que figuran en la base de datos de su Colegio Oficial en Castilla y León, de los cuales cuatro pudieron conversar unos minutos para describir cómo está siendo su trabajo, y los contrastes son notables.

María Antonia Santero, delegada en Segovia del Colegio de Notarios de Castilla y León y con despacho también en la avenida del Acueducto, a pocos metros de Sánchez Sánchez, no sólo no ha visto crecer la demanda de citas para aplazamientos de pagos en general o de hipotecas, sino que no recuerda «ni una». «Me ha extrañado incluso a mí porque he visto a compañeros comentar en chats que les han llegado muchísimas». Compraventas sí está teniendo, y por supuesto, citas por préstamos del ICO: «Durante el primer Estado de Alarma fue casi lo único que hacíamos, aunque ahora ya menos», matiza. «Y también se va notando el aumento de las herencias, o de las declaraciones de herederos por los que fallecen sin testamento».

Compraventas de viviendas. Llama la atención el caso de Susana Moreno, titular de un despacho en El Espinar que no ha percibido aumento en los aplazamientos de pagos de deudas o préstamos hipotecarios, pero sí de citas para nuevas escrituras de compraventa. Bien puede sorprender porque el agujero económico que está provocando la crisis sanitaria no lleva a pensar en aventuras inmobiliarias, pero la covid está alterando la realidad de muchas maneras: «Estamos notando la cantidad de gente de Madrid que ahora prefiere vivir en el pueblo antes que en la ciudad y que está comprando aquí por eso», opina Moreno. No en vano, El Espinar ha visto crecer su Padrón en un millar de personas desde primavera.

Por otro lado, también hay segovianos que no se están viendo afectados económicamente y desde el sector bancario se habla de hipotecas para viviendas «más grandes y espaciosas» de lo habitual. Incluso para autopromoción, según el director general adjunto de Cajaviva Caja Rural, José María Chaparro.

Entretanto, la notaria Ana María Gómez trabaja en Santa María la Real de Nieva ajena también al incremento de los aplazamientos hipotecarios: «Yo no he tenido muchos, pero en las ciudades sí puede ser que ahora se estén elevando a públicas muchas pólizas entre particulares y bancos firmadas en documentos privados que incluso se llegaron a hacer por móvil durante el confinamiento», señala. «Pero lo que más hemos tenido fundamentalmente es muchas operaciones bancarias de pólizas ICO del Gobierno para la financiación a empresas para que pudieran mantenerse, y todavía seguimos teniendo», destaca, además de «bastantes asuntos de adjudicaciones de herencias».

En el despacho de Sánchez Sánchez, mientras, entre los aplazamientos de hipotecas han predominado los que se solicitaban por viviendas, «pero a partir de ahora pueden aumentar los de locales comerciales». Por algo coinciden los economistas en advertir que la verdadera crisis económica, la que se materialice en cierres y despidos, no ha hecho más que comenzar.