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Un voto telemático, secreto... Y polémico

Agencias-SPC
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La controvertida designación en el Congreso de cuatro miembros del Constitucional a través de este tipo de sufragio abre un debate sobre su idoneidad y más sin restricciones por el virus

El sistema tradicional de la papeleta se impone como más ‘seguro’ que las otras opciones. - Foto: Mariscal

A pesar de que ya ha pasado más de una semana desde que se produjera la polémica votación en el Congreso para elegir cuatro miembros del Constitucional (TC), los ecos de esta noticia no cesan, sobre todo porque algunas de sus señorías se saltaron la disciplina de partido. Así, el sufragio telemático y secreto ha sido puesto en tela de juicio de tal manera que Vox duda de su privacidad mientras que la Cámara Baja asegura que es un procedimiento «absolutamente garantista». Desde luego, con la pandemia su uso se extendió, si bien desde algunos sectores se tacha esto de abuso.  

Habitualmente, las votaciones del Pleno para elegir a candidatos se hacen de forma presencial mediante voto secreto en una urna donde los diputados depositan uno a uno su papeleta. De hecho, ese fue el método elegido el pasado martes en el Senado para designar seis consejeros del Tribunal de Cuentas y a Ángel Gabilondo como Defensor del Pueblo.

En cambio, el día 11, el Congreso fue testigo por voto telemático y secreto de la elección de cuatro miembros del Constitucional, seis consejeros del Tribunal de Cuentas y el nuevo Defensor del Pueblo.

La Mesa lo acordó por unanimidad después de haber dado el visto bueno a volver al sufragio presencial a partir de noviembre y añadir de forma provisional por motivo de la pandemia más excepciones a las contempladas ya en el Reglamento de la Cámara para usar el voto por internet, que vio la luz en junio de 2012 a raíz del avanzado estado de gestación de una diputada del PP, Olga Iglesias.

 

Excepciones

Entre estas salvedades figuran las votaciones que por su larga duración supongan la presencia simultánea de los diputados en el Hemiciclo «durante un amplio período de tiempo», como es el caso de la votación del dictamen de los presupuestos con centenares de enmiendas parciales.

La otra excepción son los sufragios para la elección de cargos institucionales, ya que «el procedimiento en urna imposibilita mantener la distancia interpersonal de 1,5 metros entre diputados», según el órgano de la Cámara Baja.

Así, los parlamentarios fueron llamados a pronunciarse sobre la renovación de los órganos constitucionales a través de la aplicación informática del Hemiciclo hasta las 13,00 horas del día del debate.

La polémica comenzó antes, cuando el grupo socialista confirmó que había pedido a sus diputados el comprobante de votación, como hace habitualmente en las votaciones telemáticas para evitar «equivocaciones».

En la nota aparecía el nombre del congresista y su voto, que en este caso no era un sí, no o abstención sino los nombres de los candidatos para el Constitucional (con los polémicos perfiles de Enrique Arnaldo y Concha Espejel, propuestos por el PP), el Tribunal de Cuentas y el Defensor del Pueblo.

Vox es el único partido que ha planteado la posibilidad de que sea inconstitucional aplicar el voto telemático en lugar del voto en urna, pese a que en la Mesa del Congreso dio el visto bueno a su implementación de forma temporal por la pandemia del coronavirus.

Tras reflexionar sobre sus consecuencias, el partido de Abascal, que está dispuesto a llegar hasta el Constitucional, remitió recientemente un escrito a la Mesa para expresar su queja y sus dudas. Fuentes del partido derechista advierten que el sufragio por internet no puede ser secreto, ya que los trabajadores del Parlamento que lo visualizan en la plataforma informática para hacer el recuento pueden leer el nombre del congresista que lo emite.

Sin embargo, desde la Cámara Baja aseguran que el voto telemático es igualmente «secreto y seguro», puesto que no se publica y lo ve solo el letrado de la Cámara encargado del recuento.

«Es un procedimiento absolutamente garantista», recalcan las mismas fuentes, a las que les sorprende el debate generado «cuando no ha habido ningún fallo» en la preservación del secreto. Una cuestión distinta, señalan, es que el diputado que ha votado de forma telemática y en secreto muestre «por voluntad propia» su comprobante de voto a otra persona o que se lo reclame su grupo parlamentario, como ocurre con el PSOE.

Hay que tener en cuenta que este tipo de voto a distancia está contemplado en el Reglamento del Congreso para los casos de embarazo, maternidad, paternidad o enfermedad, pero la Mesa implantó esta modalidad de votación en lugar de la presencial de forma generalizada a partir de marzo de 2021. Ahora, con la vuelta al voto presencial, el sufragio telemático es de nuevo una opción excepcional.

Pese a las quejas de Vox, el Congreso no se plantea dar marcha atrás, pero lo cierto es que el debate sobre nuevos usos de esta figura ya está sobre la mesa y hay partidos abiertos a poder ampliarlo. A esto hay que añadir la mala imagen que llegó a llevar aparejada el voto telemático: muchos diputados se marchaban antes de tiempo y los ministros no aparecían los martes ni los jueves.