Vivencias entre bambalinas

Patricia Martín
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Los Diez Lugares de Marco Antonio Costa, director del Teatro Juan Bravo

Vivencias entre bambalinas - Foto: Rosa Blanco

Marco Antonio Costa Herranz (Segovia, 1964) estudió en varios colegios de la capital y en el instituto‘Andrés Laguna’, muy cercano a su casa. Tiene estudios superiores. Lleva unido al mundo de los escenarios desde los 18 años y al Juan Bravo desde 1996. En el emblemático teatro segoviano, del que actualmente es su director coordinador, ha pasado por todos los puestos, desde técnico de iluminación y sonido hasta productor de teatro y espectáculos. Un edificio que conoce al dedillo y con el que está soplando las velas de sus primeros cien años. Es un gran amante de la música rock y  de las motos. Además es aficionado a la fotografía.

1. Bares y bodegas.  Lamenta que los pequeños bares y bodegas antiguas, que han ido desapareciendo de nuestra ciudad, que no se hayan conservado, ni protegido por la normativa urbanística, siendo unos lugares y establecimientos “mágicos”.
2. La Tienda del Marquesado, en Marqués del Arco, 5. Este espacio es propiedad de su amigo Juan Pablo Barahona, que visita con mucha frecuencia, la última, vez sin ir más lejos, esta misma semana porque tiene antigüedades completamente sorprendentes, lo que le convierte en un lugar totalmente recomendable para quién todavía no conozca la tienda.
3. El Acueducto. Elige el monumento romano porque ser impresionante y le sigue sorprendiendo a pesar de los muchos años que le lleva viendo a diario. 
4. El barrio de Santo Tomás.  Asegura que adora y tiene grandes recuerdos de los lugares en los que creció del barrio de Santo Tomás. De las calles de Conde Sepúlveda, José Zorrilla y sus aledaños, porque confiesa que  hizo el barrio “a mi medida”.  
5. La bajada desde Zamarramala a Segovia.  Todas las mañanas, a primera hora, es una espectáculo y un paisaje cambiante en cada amanecer, desde donde se puede ver la ciudad rodeada por la niebla; con un sol y un cielo azul espectacular, o un día nublado con la sierra al fondo, con una luz  impresionante. En pocas palabras, es una gran suerte poder disfrutar de estas vistas cada mañana. 
6. La calle Velázquez de la capital.  La calle donde pasó toda su niñez y donde conoció a sus mejores amigos, con los que sigue  relacionándome en la actualidad, y  donde se entretenían con todo tipo de juegos “sin internet, ni maquinitas porque las fabricábamos nosotros”. En esos años, la calle era de arena y las aceras de Conde Sepúlveda, también.
7. El Teatro Juan Bravo.  El buque insignia de la cultura en la ciudad y provincia, el Teatro Juan Bravo, que tiene el honor de dirigir y la oportunidad de que le hayan correspondido las celebraciones de su centenario, durante su dirección. Además, como músico y rockero que es, le encantaba la Sala Beat Club y le apenó su cierre, como a todas las personas amantes de la música en directo. Una pérdida irrecuperable, que aún se puede salvar si las instituciones correspondientes pusieran de su parte, ya que tener una sala de este tipo es imprescindible en un ciudad y provincia donde rebosa la creatividad.
8. Los escenarios. En cualquier escenario se siente  como pez en el agua. También asistiendo a cualquier tipo de espectáculo de calidad en el que la mente se evade de la realidad, sumergiéndose en otros mundos diferentes. 
9. Cantimpalos. Un pueblo especial que frecuenta mucho, donde presume con orgullo de tener muchos amigos. Por su paisajes inimitables, la sierra del Real Sitio de San Ildefonso.
10. Rincones para quedarse. Con ironía y divertido recomienda quedarse y perderse en cualquier rincón de esta provincia, «menos el cementerio». Y por supuesto: ¡Vengan todos al teatro que quien no va, no sabe lo que se están perdiendo!.