Pagola, el arquitecto que trajo a Segovia un nuevo lenguaje

Aurelio Martín
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Edificio diseñado por Pagola, en 1935, ubicado en la Plaza de la Rubia, esquina a calles Serafín y Colón. - Foto: A. M.

Su huella es visible en varios puntos de la ciudad de la que fue arquitecto municipal en 1923 y donde se instaló diez años más tarde. Diseñó edificios que son ejemplos del racionalismo arquitectónico, a veces con ciertas licencias hacia un lenguaje más expresivo, propio de la arquitectura del movimiento moderno. Es perceptible en la que fuera vivienda/hotel del empresario Nicomedes García, fundador de las empresas Anís Castellana y Whisky Dyc, sede de su Fundación, su proyecto nás significativo (1938);  en el inmueble ubicado en la Plaza de la Rubia (1935), esquina a calles Serafín y Colón, o en la ampliación de la que fuera Clínica Gila (1939), en la calle de San Francisco.
Silvestre Manuel Pagola Bireben (Bilbao, 1892-Segovia, 1943), que salió de la Escuela de Arquitectura de Madrid en un momento en el que se fraguaba un grupo de especial transcendencia para la arquitectura española como era la denomoninada ‘Generación del 25’, que desarrolló las vías de la nueva arquitectura racionalista en el panorama madrileño y español, consiguió la plaza de arquitecto municipal de Segovia en 1923, ciudad donde se instaló definitivamente en 1933, falleciendo diez años más tarde.
La arquitectura de Pagola evoluciona desde unos primeros años caracterizados por el tradicionalismo y el regionalismo de carácter montañés, como es el caso del chalet Villa Estrella (Segovia, 1925) –cuya demolición la autoriza el Plan Especial de Áreas Históricas–, hacia una arquitectura cada vez  más limpia, desornamentada y funcional, tendiendo a veces a una mayor fuerza expresiva en la combinación y el uso de los elementos arquitectónicos.
Actual Fundación, residencia del creador de Anís Castellana y Dyc, Nicomedes García.Actual Fundación, residencia del creador de Anís Castellana y Dyc, Nicomedes García.Autor del Plan de Mejoras Urbanas de Segovia, en 1927,  aprende en un momento en el que el historicismo se bate en retirada ante los nuevos impulsos que traen los nuevos materiales y el nuevo lenguaje funcional de la arquitectura moderna.
El profesor titular de Arte Contemporáneo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid, Miguel Ángel Chaves, coautor junto con el arquitecto Alberto García Gil de un libro sobre la obra de Pagola, lo define como «un arquitecto culto, interesado por las actividades de las que participaba siempre que podía en Madrid, su relación con otros arquitectos, los viajes, las publicaciones, las revistas, lo que le permitió crearse una cultura arquitectónica de mayor calado a lo que era normal en una ciudad como Segovia, y que supo reflejar no sólo en sus proyectos sino en su vida cotidiana, en sus relaciones, en las figuras con las que se relacionó y con las que compartió experiencias».  EnMadrid, ciudad que alternaba con Segovia antes de instalarse definitivamente, participaba en los círculos culturales con personajes como Unamuno, Pérez de Ayala, Alfredo Marqueríe o el escultor Adsuara. 
LENGUAJE. Miguel Ángel Chaves, segoviano, que trabaja actualmente en un proyecto de investigación en Italia, subraya que no se trata solo de un arquitecto mimético que de manera puntual pudiera hacer un edificio vinculado a ese lenguaje, «sino que Pagola creía en esa forma de hacer arquitectura y eso le llevó a ir adaptando a cada caso unas ideas y unos fundamentos más claros y sólidos en ese sentido que los del resto de arquitectos de Segovia en ese momento».  De hecho, los otros proyectos significativos de racionalismo en la capital son obra de arquitectos de Madrid, como sucede con la Casa Galvez, en la Plaza del Corpus, que haría su también amigo y compañero de estudios Casto Fernández Shaw.
Clinica Gila Pagola redactó el proyecto de ampliación de la antigua clínica, ubicada en la calle San Francisco, en 1939.Clinica Gila Pagola redactó el proyecto de ampliación de la antigua clínica, ubicada en la calle San Francisco, en 1939. - Foto: A. M.Susana Moreno Falero,  presidenta de la Demarcación de Segovia del Colegio de Arquitectos de Castilla y León Este (Coacyle), organismo que editó la publicación de Chaves y García Gil,  vincula los diseños de Pagola a sus líneas puras y huecos anchos, mientras se refiere al testimonio que existe en Segovia de su tránsito de un tradicionalismo a un racionalismo puro: «Eso ha quedado aquí en forma de edificios armónicos y bellos», matiza la arquitecta.
Moreno explica que con uno de los mayores exponentes de la arquitectura racionalista de España de principios del siglo XX,  como es el caso de Pagola, «pasamos de tener una arquitectura cuya belleza se basaba en la decoración con la que se adornaba las formas del edificio  a que sean las propias formas las que consigan la belleza y la armonía, se pasa de incorporar detalles a que éstos los traiga la esencia de la arquitectura, dejándose de hacer yeserías para que el material de construcción sea el que establezca esas formas».
Para Moreno, el racionalismo es una nueva forma de pensamiento en el proceso creativo de la arquitectura, empieza con clases más cultas, de hecho es el chalé de Nicomedes García donde se encuentra el ejemplo más puro del estilo arquitectónico de Pagola, donde le dejan hacer. «Ahí si que tenemos elementos absolutamente simples», aclara la arquitecta.  
Silvestre Manuel Pagola.Silvestre Manuel Pagola. Pagola y Odriozola, ambos arquitectos municipales, han sido objeto de ambas publicaciones del Coacyle. Su presidenta entiende que hay varios arquitectos que dejaron en Segovia una impronta, más o menos acertada y «es importante que se les conozca, hay que revalorizar esa arquitectura que tiene la fuerza que la gente no aprecia porque no sabe que la tenemos aquí ni qué cambios pudieron venir a partir de entonces».
 Chaves explica que Pagola fue amigo del arquitecto Emilio Moya, por entonces conservador de monumentos nombrado por el Gobierno para la zona central de España. Moya se encargaría de la conservación de los monumentos segovianos en una década especialmente importante para el patrimonio español como fueron los años treinta. Junto a éste y a su otro amigo, el también arquitecto Fernando García Mercadal, recorrerían con frecuencia la capital y provincia viendo obras y documentando edificios. En alguno de esos viajes se sumaría también una figura de la relevancia de Le Corbusier, invitado de Mercadal a unas conferencias en la Residencia de Estudiantes en Madrid y que en su visita a Segovia contó con la compañía de Pagola, de la misma manera que pocos años después haría con el alemán Walter Gropius.