Escalada comercial entre Pekín y Washington

SPC
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La subida de aranceles de hasta el 10% a más de 300.000 millones de dólares en productos chinos y la devaluación del yuan acentúan la tensión en la guerra comercial entre ambos países

Escalada comercial entre Pekín y Washington - Foto: Jason Lee

Si el presidente estadounidense, Donald Trump, acusaba a China la semana pasada de incumplir sus promesas de importar más productos agrícolas de EE UU, ayer Pekín quiso golpearle por ese flanco al suspender estas compras en respuesta al anuncio de más aranceles a productos chinos a partir del próximo mes.
Trump, que ha mostrado repetidamente su apoyo a la población rural de su país y les ha prometido protección contra las supuestas malas praxis comerciales de China y el efecto de la disputa comercial, indicó que aplicará aranceles del 10% a 300.000 millones de dólares en productos chinos en represalia por la falta de avances en las compras agrícolas y en las negociaciones con Pekín.
Por su parte, Pekín parece aclarar cuáles son las «contramedidas» que anunció el pasado viernes, tras haber jurado que «millones de toneladas de soja han partido de EEUU a China desde el 19 de julio» y que las firmas del país habían retomado también las compras de algodón, cerdo y sorgo.
El Ministerio de Comercio del país asiático reveló que no solo se han suspendido las compras de productos agrícolas estadounidenses por parte de empresas chinas, sino que no se descarta que se apliquen gravámenes a la importación de los bienes de este tipo adquiridos después del 3 de agosto.
En un comunicado publicado en su página web, la institución lamentó la subida arancelaria y la consideró «una grave violación» de la tregua comercial pactada en junio por Trump y su homólogo chino, Xi Jinping.
Además, se permitió recordar al inquilino de la Casa Blanca la «enorme capacidad de mercado» del país asiático y se arrogó «unas perspectivas brillantes para la importación de productos estadounidenses agrícolas de alta calidad».
Eso sí, estas perspectivas van sujetas a que Washington respete las condiciones del pacto suscrito por Trump y Xi.
Esta es la primera de las represalias que China toma contra Estados Unidos tras el anuncio de los nuevos aranceles, aunque los analistas aseguran que no es así, y que el pasado lunes ya se vio la primera de estas contramedidas.
Y es que el yuan, la divisa nacional, se devaluó por encima de la barrera psicológica de las siete unidades frente al dólar por primera vez desde 2008. Expertos consideran que el Banco Popular de China (BPC) dejó caer conscientemente el valor de la moneda y que ha «convertido en un arma» las tasas de cambio frente al dólar. 
Esta depreciación provocó que el mercado de Wall Street cerrase el pasado lunes con las mayores pérdidas porcentuales del año en sus tres indicadores.
La respuesta de Washington no se hizo esperar: el Departamento del Tesoro estadounidense designó a China como país «manipulador de divisas» y amenazó con nuevas represalias para acabar con sus «injustas» ventajas competitivas en este sentido.
Un yuan más débil significa que los productos chinos son más baratos, algo que ayudaría a frenar el efecto negativo de los nuevos aranceles estadounidenses sobre su competitividad, aunque el precio a pagar será un aumento del coste de las importaciones.