CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Innecesario

Está bien que un jefe de gobierno aparezca en pantalla cuando su país está sufriendo una crisis de consecuencias inimaginables. No está tan bien sin embargo que su intervención se prolongue durante más de una hora y la haya dedicado a explicar lo que ha hecho –de sobra conocido-, lo que pensaba hacer- de sobre conocido- y darse autobombo sin una sola autocrítica. Empezando por la falta de ejemplaridad que demuestran el propio presidente y su vicepresidente segundo al no respetar la cuarentena cuando se está pidiendo a todo el mundo, exigiendo, que la guarde escrupulosamente porque lo contrario puede provocar la pérdida de vidas..

La comparecencia de Pedro Sánchez habría sido mucho más útil si se la planteara como la debe plantear un presidente de gobierno en situación como la que se está viviendo: breve, no más de 10 o 15 minutos, y centrada en un mensaje emotivo, cercano, de manera que los españoles sientan el apoyo, el afecto sincero de quien rige en estos momentos el destino de millones de personas que viven entre la angustia y la incertidumbre. Perdonas que han perdido seres queridos, se encuentran ellos también en cuarentena, a la espera de que les den información sobre familiares y amigos hospitalizados, o que están pendientes de que les hagan un test porque tienen los síntomas que producen la alarma. Para los que necesitan saber hora a hora cómo avanza o retrocede la pandemia, ya están los expertos que cada día ofrecen la información, que además lo hacen bien, tanto en el tono como en la forma, entre otras razones porque se trata de profesionales y conocen perfectamente el alcance del coronavirus y cuáles son las medidas que se deben tomar para atajarlo.

La sensación tras escuchar a Pedro Sánchez es que le preocupan más las consecuencias políticas del coronavirus que la España devastada por la preocupación o por la muerte de familiares y amigos. Duele decirlo, duele escribirlo, pero la intervención del sábado semejaba más un mitin que a un mensaje para transmitir a la ciudadanía que en Moncloa hay un jefe de gobierno que se desvive por y para los españoles, para tomar las medidas necesarias en casa momento, para pedir serenidad. Un presidente que está al pie del cañón con un equipo solvente al que faltan horas para trabajar solo y exclusivamente en la búsqueda de las medidas que detengan esta ola que ha puesto a España del revés.

Para mensajes insulsos, reiterativos, sin novedades, e insistentes en que el gobierno acierta en lo que está haciendo, mejor que no salga a la palestra el presidente. Los españoles necesitan son certezas para recuperar la tranquilidad perdida. Por ejemplo, la certeza de que están en las mejores manos, con un gobierno competente, sin tensiones internas, unánime en las decisiones, y que ni de lejos se plantea hacer electoralismo en estos momentos.