COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Respuestas institucionales

Que los independentistas tienen una piel muy fina es algo sobradamente conocido. Y mientras sus sentimientos son inviolables no dudan en denigrar los de los demás. De la anécdota la categoría. Los indepes recurren a la justicia cuando en una fiesta popular queman un pelele que representa al expresidente catalán, Carles Puigdemont, mientras queman fotografías del rey, o votan contra la permanencia de los símbolos nacionales españoles en sus sedes institucionales, en ejercicio de sus derechos. .

La categoría es hacerse los ofendidos cuando el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, Pedro Garrido, realiza un elogio del trabajo realizado por sus agentes a la hora de cimentar la sentencia del procés mediante las investigaciones llevadas a cabo por los agentes policiales bajo su dirección y los responsables policiales y políticos de los mossos sienten que se ha aludido directamente al exmayor Josep Lluis Trapero y a la intendente Teresa Laplana, pendientes de juicio por rebelión en la Audiencia Nacional, durante la celebración del día de la patrona del cuerpo.  

El responsable policial puso de relieve su actuación de la misma forma que los líderes independentistas se han esforzado en denigrarlos tras el 1-O por su intento de frenar la celebración del referéndum ilegal, que dejaron escenas nada gratificantes utilizadas después para inflar la cifra de víctimas y heridos de esas acciones. Y más allá se congratuló de la detención de los últimos siete miembros de los CDR dispuestos a realizar acciones violentas separando nítidamente a los independentistas de los terroristas. Aunque el secreto del sumario sobre esas detenciones impide conocer su grado de organización y expansión- quienes pretendan imponer la independencia mediante el terror están advertidos de que serán combatidos “sin tegua ni pena”.

Si Jordi Cuixart anima a sus correligionarios a volver a intentar una subversión del orden constitucional con un “lo volveremos a hacer”, el responsable de la Guarciia Civil en Cataluña, repitió la misma expresión para resaltar que ellos también volverán a actuar de la misma manera. Pero bajo mandato judicial.  

Mientras que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, quiere que sea el Parlament quien lidere una respuesta institucional, -aún no ha explicado cómo-, las organizaciones independentistas ponen en marcha sus planes de desobediencia civil que fueron legitimados por el Parlament y recurrida por el Gobierno. La declaración del Parlament tendría que ir dirigida a realizar un llamamiento a la calma, a la convivencia, al respeto del derecho de todos los catalanes. 

De la experiencia previa respecto a Torra y su Govern, al que le cuesta asumir la realidad del fracaso de su intentona, que se confirmará con la sentencia del Supremo, no hay nada que esperar que no vaya en la línea de mantener el desafío. Como ha declarado Carmen Calvo, el presidente catalán no sabe cuál es su lugar institucional, que no es trabajar por el independentismo sino proteger los derechos de todos los catalanes. Tampoco parece tenerlo claro su vicepresidente que se ha quejado del posicionamiento político de la Guardia Civil en pleno periodo electoral. Se equivoca Pere Aragonés: el general de la Guardia Civil prevé dar una respuesta institucional si es preciso.