Un vitalista convencido

Patricia Martín
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'Los diez lugares' de David Matarranz, director de Marketing de Radio Segovia-Cadena Ser.

Un vitalista convencido - Foto: Rosa Blanco

David Matarranz Casado (Segovia, 1974) es icenciado en Ciencias de  la Información, en Publicidad y Relaciones Públicas por la UCM, por el ‘Domingo de Soto’. Es el director de Marketing en Radio Segovia-Cadena SER, y sigue su vocación periodística locutando los partidos de la Segoviana y como tertuliano deportivo. Trabajó en El Adelantado de Segovia, Canal Plus y Onda Cero. Es cofrade de la Cofradía del Santo Cristo del Mercado, ahora como vocal de comunicación, tras ocho como presidente. Está casado y tiene dos hijos.

1. El Bar Domingo.  Local ya desaparecido en San Millán, en el que Jesús, recientemente fallecido,  y Juli, sus propietarios aguantaban a su cuadrilla de amigos  en sus años mozo y patrocinaron el equipo de fútbol en la liga de aficionados. Era un sitio castizo, con poco glamour,  pero con mucha alma para su numerosa parroquia habitual.
2. El Kiosco de Tati y Mica. Otro espacio que ya no existe en Palazuelos de Eresma. Sus dueños, muy  amigos de su familia y su kiosco un lugar único en sus veraneos. En los 80 e inicios de los 90, Palazuelos poco tenía que ver con el actual. Era un pueblo pequeño, lleno de vacas, caceras y huertas. Los niños andaban siempre en la calle con la bici y jugando. Era obligatorio pasar por el kiosco de Tati y Mica a comprar el mítico Colajet o alguna de las chuches de moda. 
3. La Plaza de San Martín. La mires donde la mires es preciosa, tanto de día como de noche. Situada en el centro de la Calle Real,  por la que todo segoviano ha pasado mil veces. Y la estatua del héroe local ,Juan Bravo, con todo lo que representa y su:«Nadie es más que nadie en Castilla». 
4. La Plaza del Cristo del Mercado. Donde vivió y creció. Su plaza, presidida por la Ermita, en la que de niño jugaban a las chapas en sus escalinatas y alrededores, al fútbol y baloncesto en porterías y canastas imaginarias en sus muros. La ermita donde le bautizaron; donde se casó,  donde, cada Jueves Santo, tiene el honor de portar la imagen del Santo Cristo del Mercado sobre sus hombros, junto con sus  compañeros de la cuadrilla de la Cofradía del barrio. 
5. Los Pinares de Valsaín. A un paso de Segovia, una joya y ejemplo de naturaleza viva y útil. Admira a los vecinos de Valsaín, por saber vivir del bosque, aprovechar su riqueza y saber cuidarlo. Por eso no entiende que, por  ser Parque Nacional, no les permitan muchos usos habituales durante siglos, cuando todo lo que hay se lo debemos a ellos.
6. Algeciras (Cádiz). Escenario de sus  vacaciones playeras, cuando pasaban un mes con su  abuela Felisa y el tío Jesús, el sacerdote. La playa del Rinconcillo, con el impresionante Peñón de Gibraltar enfrente, la señorial Plaza Alta donde su madre le contó que aprendió a andar persiguiendo las palomas, el ‘pescaito, tener cerca Tarifa o Castellar de la Frontera. Al volver, años después con su familia, sintió un pellizquito de nostalgia en el estómago.
7. Estadio de La Albuera. Una de sus pasiones:  la Gimnástica Segoviana, con número de socio por debajo del 100. Tantas tardes de frío, alegrías y penas, junto a Urbano, su padre, sus hermanos y su tío. Afición que le llevó a los medios, donde sigue «dando guerra». El niño que miraba a la cabina de prensa, a los locutores Antonio Gª Rivilla y Alfredo Martínez, es hoy el que ocupa la cabina para retransmitir los partidos y donde espera contar, en junio, un ascenso a Segunda B.
8. Semana Santa de Sevilla. Todavía está impresionado por todo lo significa para una cofrade vivir el ambiente en la calle, sus procesiones sin igual, el vocabulario cofrade. La ciudad se cierra a las 3 de la tarde y se transforma para disfrutar su semana grande. Está deseando volver,  mientras, internet, le permite vivir y sentir casi como un sevillano más.
9. Las Hoces del Duratón. Un sitio mágico, por su paisaje, los buitres volando a centímetros de la cabeza. Pasar aquí el día de San Frutos, en su romería, es de obligado conocimiento para un segoviano de pura cepa. ¡Mira qué listo fue el Santo Eremita!.
10. La cima de La Atalaya. Por sus vistas impresionantes y ser una subida asequible para quien, como él mismo se define, no anda en forma.