TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Ni Messi

18/03/2020

Algunos de los muchos agoreros y profetas del apocalipsis que estaban escondidos en nuestra sociedad antes de que todo este caos estallase, guardaban un saquito de frases lapidarias para el momento. En lo que nos ocupa, la cosa deportiva, los ha habido muchos con el "fíjate lo grave que es la situación que hasta el fútbol ha parado".

El fútbol como paradigma de todo, como referente de la gravedad, como alfa y omega de una sociedad y como termómetro de la realidad. ¿Se lo pueden creer? Pues ni siquiera los más futboleros piensan así. En circunstancias extremas, nueve de cada diez forofos son capaces de separar la paja del grano, reconocer la condición de "mero pasatiempo" del deporte y ver que cualquier futbolista es hoy menos que la última de las enfermeras, médicos, camioneros, cajeros, reponedores, científicos y hasta los políticos que, mal que bien (pero sin duda lo mejor que pueden y saben), están gestionando la gran crisis del coronavirus. Hoy, incluso Messi es un mero vehículo de transmisión de un mensaje ("Que te quedes en tu casa, salao, que aguantes, que dejes de hacer idioteces en el balcón, que no estamos para descojonos y disfraces, que algunos las están pasando muy jodidas y se están sacrificando para que tú seas 'trending topic' con tu último meme u ocurrencia", por ejemplo) y no el genio de la pelota que entretenía a la parroquia y les hacía olvidar durante 90 minutos algunas de sus miserias.

Pues bien, cuando esa miseria es global, ni la zurda de Leo ni un cabezazo de Ramos ni la pizarra de Guardiola ni los guantes de Oblak pueden pararla. Hay que guardar a los artistas en barbecho, desearles de un puñetero fuera de juego. Y con ello, seguiremos exprimiéndonos la cabeza para entretenerles. Ustedes se quedan en casa y nosotros les contamos cosas, ¿trato hecho? un plácido descanso (¿Qué habrá sido de las planificaciones medidas al miligramo?) y que actúen los que aportan cosas de verdad a nuestra sociedad.



Las más vistas

Opinión

La vendimia viene caliente

Aumenta el miedo a que la elevada cosecha que se espera incremente los excedentes y tire los precios si no hay una mejor regulación del mercado