UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


La hostelería se rebela

No parece muy acertado que la alcaldesa, Clara Luquero, hablara de rechazar «ranchitos privados» en las terrazas de los bares y cafeterías, sin haber continuado un diálogo con el sector, que se estableció en otro momento, y conocer su opinión directa en cuanto a la separación de los espacios, posiblemente con manparas, en todo caso sin decidir. Desde luego nadie se imagina en pleno centro histórico, a los pies de la Catedral o del Acueducto, y en las emblemáticas plazas y rincones que han hecho a Segovia merecedora del título de Patrimonio de la Humanidad, contemplar casetones de lona con ventanales de plástico, a modo de carpas. No sería de recibo y, aparte de la competencia municipal, posiblemente precisarían de la autorización de la Comisión Territorial de Patrimonio.

Tampoco se entiende muy bien a la otra parte, el sector de la hostelería, que aparece como acomplejado, viendo enemigos por todas las esquinas y reclamando que le erijan un monumento porque, según argumenta, es fundamental para el empleo y la economía segoviana. Nadie duda de los datos pero, en la medida de lo que les compete, empresarios y trabajadores de otros sectores también contribuyen para el desarrollo de esta tierra, con el mismo esfuerzo, y quizá sin contar con inversión de dinero público, como el que se emplea en la atracción de visitantes, en constante crecimiento, llamados, además de por la gastronomía, por el valor histórico-artístico que quedaría ensombrecido con esas casetas. De esta forma se han visto dos visiones de una situación en la que debe imperar el diálogo y el entendimiento, después de que ambas partes hayan enseñado los dientes, incluso por un lado anunciando la posibilidad de un cierre patronal que tendría pocos visos de salir adelante con el apoyo de todos los hosteleros.

En una entrevista que publica hoy este periódico, el presidente de la Agrupación Industrial de Hosteleros Segovianos (AIHS), Roberto Moreno, matiza esas posiciones rígidas, anunciadas en una rueda de prensa, baja el tono y llama al diálogo con el gobierno municipal, lo que parece lógico cuando se trabaja en un texto que les compete.

Pero, además, Moreno ofrece algunas claves y soluciones a lo que puede ser una convivencia necesaria entre los ciudadanos y la hostelería, anunciando la posibilidad de colaborar con los eventos culturales de la ciudad, incluso la Semana Santa, y pide que se aplique la ley a los empresarios que incumplan las normas con comportamientos egoístas, como hacer una ocupación excesiva de espacios, para lo que no están autorizados, o no cuidar el nivel de ruidos. Para corregir posibles errores hay que hacer un buen diagnóstico y, aparte de reclamar la atención de las administraciones, lo que es lícito, al dirigente patronal no le duelen prendas en reconocer que hay lugares donde se explota a los trabajadores o la necesidad de profesionalización del sector. Es muy positivo trabajar desde la realidad para encontrar soluciones adecuadas.