CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


El hundimiento del PP

"¡Vae victis!". "¡Ay, de los vencidos!" Amargo despertar el de Pablo Casado, el joven líder del PP que ha visto cómo su partido se desmoronaba en las urnas. Desde los tiempos de la UCD no había memoria de un desastre electoral tan abultado. Perder 71 diputados, 74 senadores y algo más de tres millones y medio devotos convierte el 28 de abril en la noche triste del PP. 
De no ser porque estamos a cuatro semanas vista de otros comicios -locales, autonómicos y europeos- es casi seguro que Pablo Casado habría puesto su cargo a disposición del partido abriendo las puertas a la celebración de un congreso extraordinario orientado a refundar el PP. Hacerlo ahora -pese a que se escuchan algunas voces en esa dirección- habría sido tanto como introducir al partido en la sala de despiece. Lo cual no quiere decir que después de las elecciones de mayo, Casado no tome la decisión que algunos, como digo, ya le reclaman. A él y a quienes formaban parte de su equipo de campaña y no han conseguido escaño. La debacle ha sido total. Los populares sólo han ganado en Ourense, Lugo, Salamanca, Ávila y Melilla. En Navarra iban en coalición. Han perdido millones de votos y han visto cómo Ciudadanos ha estado a punto de arrebatarles el liderazgo del centro derecha. 
En la noche de autos Pablo Casado intentó explicar el hundimiento del PP señalando a Vox, el partido de extrema derecha que con 24 escaños entra por primera vez en el Congreso. Parece probable que en anteriores comicios una parte de los dos millones y medio largos de votos conseguidos por el partido que lidera Santiago Abascal fueran votantes del PP. Pero el resto de los votos perdidos se les han ido a Ciudadanos e incluso al PSOE. 
El PP está pagando por el descrédito que aparejaban los casos de corrupción que durante años les han mantenido en la portada de los periódicos. Sin olvidar otros errores. Uno de ellos, alentar la creación de un duopolio de canales de televisión descaradamente escorados hacia la izquierda y que han sido pilares esenciales en la creación de un rechazo a cuanto significa el PP en un segmento importante de la opinión pública. Sobre todo entre los jóvenes. A lo apuntado habría que añadir la mala gestión del desafío independentista en Cataluña. Y, sin olvidar la negativa de Mariano Rajoy a dimitir, circunstancia que sirvió en bandeja a Pedro Sánchez las razones para plantear la moción de censura que le catapultó hasta la Presidencia del Gobierno. Un baluarte desde el que con mucha ventaja ha podido diseñar y desarrollar la exitosa campaña electoral que ha conducido al PSOE a la victoria. Salvo el milagro que nadie espera el 26 de mayo, la continuidad de Casado está en el aire.