El miedo como arma

SPC
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Los partidos, como ya han demostrado en los primeros días de la precampaña, van a utilizar las inquietudes de los votantes para convencerles no solode que su opción es la mejor,sino de que el resto son peligrosas

El miedo como arma - Foto: Javier Etxezarreta

Miedo a que se rompa España, miedo a la ultraderecha, miedo a perder derechos, miedo al poder del independentismo... De cara al próximo 28 de abril, parece que los partidos van a recurrir más que nunca a los temores de los ciudadanos para lograr su apoyo en las urnas. Se impone la estrategia de vótame a mí para que evitar que venga el otro, que es el peligroso.
De manera oficial, la precampaña de las generales comenzará  cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, disuelva las Cortes (el 5 de marzo es la fecha límite), pero las declaraciones de los políticos indican que ya se han puesto en modo electoral. Incluso el propio anuncio del adelanto de los comicios por parte del líder del Ejecutivo tuvo algo de mitin de partido, pese a ser una comparecencia institucional.
En cualquier carrera electoral, partidos y candidatos se contraponen a sus rivales y avisan de los riesgos de apoyar al contrario, pero en esta cita con las urnas las advertencias serán mayores y esos supuestos peligros se recalcarán con más fuerza, en línea con la polarización que ya vive la política nacional.
El propio Sánchez ya ha hecho varias referencias estos últimos días a la «foto de Colón», la alianza entre PP, Cs y Vox que, a su juicio, representa «el regreso a la España de hace 40 años». Por eso, el jefe del Ejecutivo se presenta ya ante el electorado como el candidato «moderado» frente a la política de la crispación. Y en esa idea basará su campaña, en la que buscará movilizar a toda la izquierda, incluidos los descontentos de Podemos por las crisis internas de la formación morada, pero sin perder de vista a los votantes de centro preocupados por que Ciudadanos permita un pacto con el grupo de Santiago Abascal.


Fragmentación de España

Pablo Casado también recurrirá a los temores de muchos votantes para pedir su respaldo. En su caso, sobre todo, el miedo a la fragmentación de España. Por eso, el abulense insiste en que solo el PP puede hacer frente al desafío independentista y promete una aplicación indefinida del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.
En esta línea, y como ya ha hecho en las últimas semanas, subrayará una y otra vez que Sánchez estaría dispuesto a volver a contar con el voto independentista -a cambio de prebendas y de poner en peligro la unidad de España- para seguir en La Moncloa.
Entre las filas populares ha habido voces críticas al discurso endurecido de su líder, al considerar que está haciendo perder votos y dando votos a la formación de Abascal. Sin embargo, en el equipo de Casado están convencidos de que van por el camino adecuado.

 

‘Gobierno frankestein II’

¿Y cuáles son los riesgos que pone Ciudadanos encima del tablero de juego para captar votos? Pues los de un «Gobierno Frankenstein II» -con Sánchez apoyado por el independentismo-, como apunta Albert Rivera. El líder de los naranjas, que en su momento firmó un pacto para la investidura -que resultó fallida- del socialista, admite ahora que su objetivo es acabar con el sanchismo y mandar al PSOE a la oposición por haber dialogado con quienes buscan «liquidar» España.
Si las tres derechas suman, Rivera podría volver a firmar un acuerdo para facilitar una llegada a la Moncloa, aunque en este caso sería la de Casado. Sin embargo, en Ciudadanos trabajan para que sea su presidente el que, por apoyo en las urnas, lidere ese proyecto. 


Los extremos

Somos la mayor garantía para que las derechas no vuelvan». Otra advertencia y otra apelación a los miedos, en este caso, por parte de la número dos de Podemos, Irene Montero. Tocado por las crisis internas, el partido morado se presenta como el guardián más fiable de las esencias de la izquierda y el único aval para evitar que la derecha vuelva a La Moncloa.
Por su parte, Vox, que confía en entrar con mucha fuerza en el Congreso y ser clave en la próxima legislatura, es sin duda el que más miedo mete con el independentismo, pero también el que más temor provoca con su discurso polarizado. Y será el pánico a su posible irrupción en la Cámara al que apelen muchos para movilizar a los votantes en esta elecciones que previsiblemente van a dibujar un nuevo Parlamento más fragmentado, si cabe, que el actual.