MUY PERSONAL

Francisco Muro de Íscar

Periodista


Coronavirus: una sociedad vulnerable

26/02/2020

El coronavirus que, de momento, tiene una tasa de mortalidad inferior a la de una gripe habitual está provocando una alerta mundial cuyas consecuencias son hoy difícilmente evaluables, pero que pueden hacer un daño muy profundo a la economía mundial y, por supuesto, a la española, en un momento clave. De hecho, lo está haciendo ya. La suspensión del Mobile en Barcelona, más por el miedo de los organizadores al fracaso que por razones sanitarias de peso, la durísima caída de las Bolsas europeas -las pérdidas en la española se sitúan ya por encima de los 40.000 millones en lo que llevamos de semana-, el confinamiento de turistas en un hotel de Tenerife y hasta el acaparamiento, con la subida meteórica de precios, de las mascarillas profilácticas que, en muchas ocasiones ni siquiera son adecuadas, son síntomas del problema. Y eso que en España no hemos llegado a la situación de otros países como Italia, con ciudades bloqueadas y desiertas, la suspensión de grandes eventos deportivos o culturales como el Carnaval de Venecia o partidos internacionales de fútbol que se van a celebrar sin público en las gradas.

El daño a la economía española, en todo caso, ya es grave. No solo las pérdidas en la Bolsa y esa sensación de que hay que huir para salvar lo que se pueda o los efectos colaterales de la suspensión del Mobile -además de los juicios que vendrán para ver quién paga los daños- sino, sobre todo, el turismo. Canarias, sin duda, lo va a sufrir, independientemente de que se solucione el problema, pese a que ni la Organización Mundial de Turismo ni la Organización Mundial de la Salud hayan recomendado ninguna restricción a los viajes o al comercio, especialmente si se refieren a lugares como España o Europa, incluida Italia, donde hay garantías de control y, desde luego, de tratamiento adecuado en centros hospitalarios o en las propias residencias particulares de los posibles afectados. El Covid-19 es más contagioso que una gripe común, pero mucho menos letal. Lo peligroso es la enorme capacidad de transmisión de la alarma entre la población de todos los países del mundo si se oculta información, si no se hacen recomendaciones adecuadas o no se actúa con la celeridad necesaria.Precisamente esa alarma mundial, facilitada por el "espectáculo" en que algunos medios de comunicación convierten el asunto, encierra en sí misma un grave peligro que convierte un problema de salud de cierta envergadura, en una bomba de relojería para la economía mundial. En lo que se refiere a España, podemos hablar, además, de futuro desabastecimiento en algunos comercios cuyos productos vienen masivamente de China y en las ventas de productos españoles a ese país.

Lo que sucede en China afecta a toda la economía mundial no solo porque fabriquen y abastezcan a todo el mundo sino porque sus importaciones son muy importantes y porque sus finanzas sostienen buena parte de la economía occidental. Hay otro problema, aún no planteado, que sí puede ser muy grave: la extensión del coronavirus a países con deficientes condiciones sanitarias.

Esta crisis sanitaria exige también del Gobierno de España controles suficientes, la máxima transparencia y la mejor información para que, sin alarmas innecesarias, los ciudadanos hagan su vida con normalidad. Nos jugamos demasiado en esa gestión de la crisis. Todos somos mucho más vulnerables de lo que nos gustaría.