CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El CIS

El CIS, con Félix Tezanos, ha tocado fondo. Porque es la primera vez que una institución a la que se exige obligada independencia tiene como director a un miembro de la ejecutiva del partido que gobierna. Porque Tezanos ha cambiado la metodología de trabajo para favorecer a quien le colocó en el puesto, el presidente Sánchez. Porque se publica mensualmente con el objetivo de transmitir machaconamente a la opinión pública que se equivocan si no votan al presidente de gobierno, porque el CIS de Tezanos siempre pone a Pedro Sánchez como ganador. Y porque, por lo que cuentan algunos de los profesionales de siempre del CIS, a los que tradicionalmente se los ha considerado lo mejor de su especie, no es cierto que Tezanos no cocine. Cocina, vaya si cocina.

El CIS ha aparecido en escena cuando faltan horas para que se inicie la campaña electoral. Gana el PSOE de calle, lo que no sorprende a nadie porque lo viene diciendo el CIS de Tezanos desde hace tiempo pero también porque otros sondeos indican lo mismo, y no precisamente realizados por empresas que suelen simpatizar con la izquierda. Lo que ocurre es que con el CIS de Tezanos Pedro Sánchez se sale del mapa; casi casi puede gobernar en solitario sin necesidad de coaligarse con Podemos o con Ciudadanos -porque para desgracia de Rivera, pocos creen que Ciudadanos no pactará nunca con Sánchez como repite hasta la saciedad- y no se encontraría el actual presidente en una situación más inestable que Rajoy, que debía pactar cada proyecto de ley. Hasta que le derrotó la moción de censura, pudo gobernar con menos de 140 escaños.

Tezanos además ha dado un castigo monumental a Pablo Casado, al adjudicarle un número ínfimo de escaños y engordar los de Vox, lo peor que le puede ocurrir al candidato del PP. Aunque a lo mejor tiene razón el polémico director del CIS con ese sondeo que ha provocado tanta desazón en el PP: Casado se ha equivocado en las listas, se ha escorado excesivamente a la derecha, se ha echado en brazos de un Aznar que no provoca una simpatía desbordante , y ha eliminado del mapa, de su mapa, a personas que sumaban mucho y que sin embargo ha considerado perfectamente prescindibles mientras promovía a figuras que deben ser conocidas en la calle Génova pero poco más.

Lo más grave que se le puede achacar al último sondeo del CIS de Tezanos es que no ha utilizado horquillas para determinar los números de escaños que puede alcanzar cada partido el 28 de abril. No han sido horquillas, sino peinetas, con variaciones que llegan hasta los 15 escaños de diferencia entre los posibles resultados. Así cualquiera acierta. Pero es una falta de respeto que nada menos que el Centro de Investigaciones Sociológicas, una institución puntera que pagamos todos los españoles, no haga el obligado esfuerzo profesional para ajustar más los pronósticos.