CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


A ciegas

Ya no se pueden publicar más encuestas y habrá que votar el domingo sin referencias últimas, a ciegas, sin más datos que los que marquen las afinidades ideológicas, la confianza que transmitan los candidatos, la insistencia en mantener la posición de siempre independientemente de la sintonía con las listas electorales … o lo que dicten la cabeza y el corazón.

Los que se dejan llevar por lo que marcan los sondeos para apuntarse al sol que más calienta, o para fortalecer a un partido debilitado por falta de apoyos, tendrán que votar sin saber qué cambios se han producido en el último momento en la intención de voto, que según los expertos serán muchos porque aseguran que en la semana previa a las elecciones se decide entre el 7 y el 10 por ciento y más que las entrevistas y los mítines lo que más influye en las urnas es el debate entre los candidatos. Un mal gesto, una respuesta inteligente, el desconocimiento de un tema o una torpeza ante una pregunta incisiva puede hundir al que partía como favorito. Y, al contrario, transmitir cercanía, capacidad de reacción, simpatía y conocer a fondo los problemas que interesan en la calle puede inclinar la balanza en los muchos votantes que todavía se mueven en la duda y que según los mismos expertos en estos momentos son casi un tercio de los que tienen decidido acudir a las urnas pero sin tener muy claro quién es el más capaz para ocupar la presidencia de gobierno.

Los candidatos no se quitan de la boca la palabra victoria, remontada y tracks internos –los que se hacen diariamente-, pero cuando bajan la guardia se nota que no les llega la camisa al cuerpo. En unos casos, porque se temen lo peor, resultados por debajo de los que lograron en abril: en otros, porque son tan altas las expectativas que temen que no alcanzarlas convierta la victoria en un fracaso. Ocurre con el PP, al que algunos sondeos dan por encima de los cien escaños y una cifra menor les amargaría una jornada que con una veintena más de escaños sería triunfal; y ocurre con Vox, al que auguran multiplicar sus escaños por dos y de no hacerlo recibirá los dardos envenenados que están deseando lanzar unos cuantos al primer partido de extrema derecha que ha encontrado terreno abonado en España.

No hay sondeos que sirven de pista sobre cómo transcurre la intención de voto estos últimos días, pero el influye el debate a cinco, la respuesta al desafío independentista catalán, los nuevos datos de empleo o la hiriente carta de Junqueras a Sánchez en la que le acusa de frívolo, y veleta y de no cumplir su compromiso de diálogo que provocó el apoyo a su investidura.

A falta de sondeos que muevan a los indecisos, en la recta final nadie puede destrozar sus expectativas jugando mal las pocas cartas que le quedan.