CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Luz y taquígrafos

21/04/2020

Según con quien hables en el PP, en la dirección del PP, te dice que la comisión parlamentaria servirá para investigar las actuaciones del Gobierno en la lucha contra el coronavirus o te dice que la prioridad es alcanzar medidas económicas que permitan la supervivencia de las empresas grandes, medianas y pequeñas así como el mantenimiento del empleo; pero que, al mismo tiempo que se pactan acuerdos, saldrán las actuaciones del gobierno que se han demostrado fallidas y contradictorias.

En conclusión, que en la comisión parlamentaria por la que clamaba Pablo Casado vamos a ver de todo: acuerdos económicos y de empleo, pero también tomar iniciativas para que la familia sanitaria disponga de todos los medios necesarios para luchar contra cualquier tipo de pandemia si el Covid-19 se empeña en reaparecer una vez superemos esta crisis.

Es el principal problema con el que nos hemos encontrado. Los médicos, enfermeras y el personal sanitario han do el do de pecho demostrando que están entre los mejores del mundo, pero una pésima gestión del Gobierno ha hecho mella en su trabajo y en sus vidas, y el déficit de medios ha tenido mucho que ver también con la pérdida de vidas de sus pacientes. El esfuerzo ha sido ímprobo, pero cuando no hay camas suficientes, ucis, posibilidad de hacer tests a todo el mundo, material técnico para atender a tantas urgencias y ropa sanitaria adecuada, la única manera de que un afectado supere su situación es el milagro. Que ha habido muchos, gracias precisamente a la calidad de la sanidad española, a su capacidad de improvisación ante la adversidad y a la ayuda inconmensurable de las fuerzas de seguridad del Estado, al Ejército y a otros muchos sectores profesionales que no han dudado en ponerse al frente de la pelea.

La comisión parlamentaria va a dar juego político pero lo que importa es que sea eficaz, por lo que cada partido incluirá en ella a los mejores. Es probable que aparezcan tensiones entre PSOE y Podemos, porque cada iniciativa deberá aprobarse individualmente, nada de mesas como la que pretendían Sánchez e Iglesias, en las que esperaban imponer su criterio. Una comisión puede llamar a expertos para que den opinión y presenten sugerencias, además de representantes sindicales y empresariales. Sin límite de tiempo, nada de una mesa con acuerdo antes de julio como quería Sánchez. Se analizará todo… incluido lo que ha hecho el Gobierno hasta ahora.

El trabajo será con luz y taquígrafos, como en cualquier comisión parlamentaria. Nada de utilizar redes sociales para crear opinión, o dar la palabra a medios de comunicación irrelevantes para que los más influyentes no formulen preguntas incómodas al gobierno. Imposible prever lo que pueda aprobarse en esa comisión parlamentaria con participación de todos los partidos, pero seguro que será algo más serio que lo que saldría de una mesa controlada por un gobierno que ha demostrado sobradamente sectarismo e incapacidad.