COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Bulos y desafección

21/04/2020

Fue el exministro del Interior, José Barrinonuevo quien manifestó que su partido, había descubierto la Guardia Civil. Se acababa de superar el golpe de Estado del 23-F y todavía estaban muy reciente la labor represiva de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado en los años del franquismo. El descubrimiento tuvo mucho que ver con el carácter militar de la Benemérita, y desde ese momento, la desmilitarización y civilización de la Guardia Civil pasó a formar parte de los proyectos olvidados de los socialistas, que descubrieron las ventajas de contar con un cuerpo completamente jerarquizado y disciplinado. Sirva esto para recordar a aquellos que quieren patrimonializar a esta, como a otras, instituciones del Estado, que su dirección política corresponde al gobierno de turno, y que como ha habido alternancia en el inquilinato de La Moncloa y en el mando político y operativo en la sede central de Guzmán el Bueno se conocen perfectamente casos y cosas de su utilización partidista.

La declaración del jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, acerca de los trabajos de los agentes para combatir los bulos susceptibles de generar estrés social y desafección hacia el gobierno en la gestión de la crisis provocada por el Covid-19, han desatado inquietud y malestar por cuanto pueden suponer un ataque a las libertades de información y de expresión, en favor de la labor del Ejecutivo, muy cuestionada por su imprevisión. 

La intervención del general se produjo el pasado domingo, pero la instrucción que hizo llegar a todas las unidades del Cuerpo data del pasado día 15, por lo que es sorprendente que no se hubiera filtrado antes su contenido a los medios de comunicación, dada la respuesta dada por algunas asociaciones de agentes que han pedido su dimisión y han manifestado su protesta ante su nueva tarea, cuando el propio general la hizo públicas. Las explicaciones de ayer -después de un día de cuarentena- en el sentido de que se pedía recopilar bulos que afectaran a “instituciones del Estado" y que no se trataba de cercenar la critica política de los ciudadanos, es muy posible que caigan en saco roto, porque se ha convertido en una nueva línea de ataque al Gobierno de coalición pese a las evidencias: en las redes sociales se dispensan bulos de todo tipo que afectan tanto al tratamiento sanitario del coronavirus como a la gestión del gobierno utilizando para ello datos falsos o irreales.

Si a la intervención del general Santiago se añade la pregunta del CIS sobre lo que habría que hacer con los bulos, el Gobierno contribuye a que su gestión se califique de liberticida, a lo que se suman las opiniones que proliferan acerca de que el estado de alarma se parece cada vez más a un estado de excepción, a pesar de que el confinamiento y la limitación temporal de derechos que conlleva ha sido el instrumento esencial que ha permitido abordar el control de la pandemia.

La utilización de las instituciones públicas en beneficio partidario es un mal endémico de la política nacional como es el caso de las televisiones autonómicas. La polémica creada por las declaraciones del general Santiago pasa a estos anales. Ojalá no haya que volver a recordarla.