La guerra infinita de ocho años

SPC
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Al Asad se hace fuerte en casi todo el territorio sirio

La guerra infinita de ocho años - Foto: MOHAMMED AZAKIR

Ocho años después del comienzo de la revolución en Siria, que degeneró en una guerra en la que han muerto más de 371.000 personas, según los datos publicados ayer por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, el presidente del país, Bachar al Asad, se mantiene en el poder sin que se vislumbre la posibilidad de que lo abandone y controla más del 60 por ciento del territorio.
El Observatorio, que ha documentado el conflicto desde sus inicios, ha podido verificar la muerte de al menos 371.222 personas desde el comienzo de la revuelta el 15 de marzo de 2011, aunque advirtió de que la cifra podría ser superior al medio millón, entre civiles, combatientes de todos los bandos, detenidos y desaparecidos.
En realidad, ninguno de los bandos beligerantes reconoce las bajas en sus propias filas y el acceso a zonas de combate es difícil, por lo que las cifras podrían ser mucho más elevadas, pero después de tanta sangre derramada y de la destrucción provocada, al comienzo del noveno año de conflicto emerge un claro ganador: Al Asad.
Sus tropas y otras fuerzas que luchan a su favor han recuperado el control de amplias áreas del país a lo largo de 2018 y arrebatado sus principales feudos a los rebeldes, que ahora solo dominan el 8,7 por ciento del país.
De hecho, las facciones insurgentes de todas las tendencias, están arrinconados en la provincia de Idlib a la espera de una ofensiva gubernamental que quedó paralizada en septiembre gracias a un acuerdo entre Rusia y Turquía.
Al Asad ha advertido en varias ocasiones de que se dispone a recuperar el control de todo el país, donde el Estado Islámico ya solo controla el 2,2 por ciento del territorio y está siendo expulsado.