CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Estado de Alarma

No quiso el presidente responder a la pregunta respecto a si estamos en un Estado de Alarma. No es difícil deducir que no quiso hacerlo para dar pie a mayor intranquilidad, pero es evidente que España vive alarmada. La mayoría de los españoles están preocupados, por no decir angustiados, por la situación que se agrava día a día, aunque queda la esperanza de que los profesionales sanitarios, de primera categoría, puedan superar la carencia de medios y consigan ganar la batalla. La alarma, es evidente, se sufre porque este Gobierno no ha dio excesivas muestras de comprender, hace semanas, que había que tomar medidas de inmediato para hacer frente a la crisis.

Pedro Sánchez ha hecho todo lo posible para transmitir en su comparecencia que las medidas se estudiaban desde tiempo atrás “en perfecta coordinación” con los Gobiernos autonómicos, incluso convirtió tía en decisiones propias las que han tomado hace una semana los Gobiernos vasco y madrileño, como el cierre de centros educativos y la restricción de actos masivos. Pero todo el mundo sabe quiénes han hecho qué. Desgranó cifras millonarias para paliar la situación en el campo sanitario, familiar y laboral, aceptando que se va a producir una fuerte reducción de empleo. No especificó sin embargo de dónde procederán las partidas. Hizo un llamamiento a la responsabilidad de los ciudadanos, lo que era obligado, aunque era un llamamiento innecesario: la solidaridad que están demostrando la mayoría de los españoles, su sentido de la responsabilidad, el comportamiento ejemplar de la familia sanitaria y de los estudiantes que, a miles, se ofrecen voluntarios para colaborar donde haga falta en estos días sin clase, contrasta sin embargo con la actitud de un gobierno que, sin atender los consejos de los profesionales que alertaban del peligro, se empeñó en mantener la convocatoria de una manifestación feminista que a todas luces era disparatada en ese momento, y cuyas consecuencias todavía no se conocen suficientemente.

Por cierto, Sánchez se ha referido constantemente a que actuaban según indicaban los expertos. No en lo relacionado con la manifestación del 8-M, desde luego. Su principal impulsora, la ministra Montero, está afectada por el coronavirus, y su cónyuge, el vicepresidente Iglesias, obligado a hacer cuarentena. Inconvenientes de incluir en el Gobierno a miembros de una misma familia, lo que hasta ahora habían evitado todos los presidentes hasta que Sánchez tuvo que ceder ante las condiciones que le impuso su socio de coalición.

Se preguntó al presidente sobre el resultado de las pruebas que se han hecho a los ministros y respondió que se han seguido los protocolos que marcan las autoridades sanitarias y, “como cualquier ciudadano” los miembros del Gobierno se les han hecho los análisis. Como a cualquier ciudadano no, ya querrían poder hacérselos. Sobró optimismo en la comparecencia del presidente, y alguna referencia a la precariedad con la que trabajan los sanitarios, absolutamente desbordados.

España saldrá de ésta, pero será a pesar del Gobierno.