COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Casado lo tiene más difícil que Sánchez

A falta de conocer las consecuencias del debate electoral de anoche, quién ganó, quién perdió, quién salvó los muebles, y de la dimensión de las protestas que puedan producirse en Cataluña y su incidencia en la jornada electoral, todas las encuestas publicadas coinciden en dos aspectos: el PSOE volverá a ganar las elecciones y los tres partidos de la derecha, PP, Vox y Ciudadanos no alcanzan la mayoría absoluta, de la que quedan más o menos lejos.

De confirmarse estos pronósticos, será el PSOE el partido en el que recaiga la responsabilidad de formar gobierno. Dado que también los tres partidos de izquierda más los socios nacionalistas que estaban dispuestos a votar a favor de su investidura en el mes de julio –vascos y cántabros- tampoco suman la mayoría absoluta, la ruptura del bloqueo dependerá de la abstención patriótica del PP, o de Ciudadanos, si sus números dan para ello, aunque las encuestas les auguran unos datos pésimos. Pedro Sánchez, nuevamente, no va a tener fácil ser investido presidente porque, según todas las encuestas, tampoco le serviría una abstención de los independentistas de ERC, que con una previsión de escaños muy similar a la de Ciudadanos anularía la de estos, porque es altamente improbable que ambos coincidan en el sentido de su voto, dada su incompatibilidad.

Ahora bien, una cosa es abstenerse como estaban dispuestos a hacer y ofreció Gabriel Rufián si había un acuerdo entre socialistas y Unidas Podemos -antes de publicarse la sentencia del ‘procés’- y otra votar a favor. Una posibilidad aún más alejada tras la carta remitida desde la cárcel por el líder de esta formación, Oriol Junqueras, a Pedro Sánchez en la que le acusa de cobardía política y de autoritario, que vendría a dar la razón al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, cuando afirma que los republicanos catalanes son lobos con piel de cordero. Así, los votos contrarios a la investidura de Sánchez serían superiores a los del sí en una segunda votación de investidura, que necesita la mayoría simple

Algunas encuestas dan un empate técnico y sitúan la suma de los escaños del centro derecha por encima de los de la izquierda pero en cualquier caso lejos de los 176 que marcan la mayoría absoluta, de tal forma que Pablo Casado no podría formar gobierno, porque toda la izquierda, nacionalistas e independentistas votarían en bloque contra su investidura, y más con la dependencia que tendría de un partido de ultraderecha.

Descartado por Pedro Sánchez que se pueda formar un gobierno de gran coalición con el PP, y tras la determinación de Pablo Casado de no facilitar la investidura del líder socialista mediante la abstención, el bloqueo político parece garantizado.  Por razones obvias Casado no habla de aquella posibilidad pero si lo hacen sus altavoces mediáticos y tampoco quiere dejar el liderazgo de la derecha en manos de Vox, a los que aspira a reunir bajo sus siglas tarde o temprano. La alternativa es que Pablo Casado realice un ejercicio de responsabilidad como hizo el PSOE y facilite la investidura de Pedro Sánchez. En esta ocasión Casado pagaría un coste político muchísimo menor por cuanto sería decidido con el beneplácito de muchos barones. La alternativa impensable es la convocatoria de unas terceras elecciones.