Beatriz Antón conquista Europa

Nacho Sáez
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Beatriz Antón conquista Europa

Campeona nacional y continental de culturismo natural, ha encontrado en esta disciplina un estilo de vida tras dejar el flamenco por una lesión.

Pocos de los clientes que atiende en la tienda de ropa en la que trabaja en la Calle Real se imaginan que detrás de esta dependienta se esconde la nueva campeona de España de culturismo natural. Los prejuicios que perviven retratan a las mujeres que practican estas disciplinas como seres hipermusculados, con las facciones de la cara alejadas de los cánones de belleza establecidos, encerradas todo el día en gimnasios... Beatriz Antón (Segovia, 1993) lucha contra esas  etiquetas desde que hace tres años, al ver en una competición a su novio, que también es culturista, comenzó a trabajar con una preparadora de Barcelona y se enamoró de un mundillo que hoy, por encima de cualquier otra cuestión, le hace feliz. 
Quién se lo iba a decir a la niña que soñaba con ser bailaora. El deporte le había sido algo ajeno durante toda su infancia y adolescencia. Nunca probó con ninguno. Desde los cinco años, bailaba en la escuela municipal de danza –después también en el centro Aerodance– y su especialidad era el flamenco, aunque no se cerraba a otras disciplinas. Sin embargo, una lesión en la rodilla derecha truncó sus aspiraciones. El baile, su gran pasión, se acababa ahí para ella, con sólo 17 años.
No fue esta circunstancia, no obstante, la que la condujo al deporte sino su intención de estudiar las oposiciones para Policía Nacional. «Era muy vaga así que, si quería tener alguna opción, me tenía que apuntar al gimnasio. Y fue lo que hice», cuenta sentada, precisamente, en una mesa de la cafetería del Imperium Fitness Gym. En este centro de Palazuelos de Eresma entrena de lunes a viernes. Durante una hora o una hora y 45 minutos –a veces también dos horas– trabaja un grupo muscular en función de la planificación que le haya enviado su entrenadora. La semana pasada tocaba sesiones menos intensas por la proximidad del campeonato de Europa en Manchester, donde se ha proclamado campeona. «Todo el mundo se ha volcado para que pudiera ir: mi familia, mis jefes, mis compañeras de trabajo... Quiero agradecérselo intentando quedar lo más arriba posible», decía antes de viajar.
Ha puesto la guinda a un mes inolvidable después de que el pasado 18 de mayo ganase el campeonato de España de culturismo natural. «Lloré muchísimo. Mi familia me decía que iba a ganar, pero yo no lo tenía tan claro y las horas se me hicieron larguísimas. Al final sólo quedamos una compañera y yo y las dos nos llamamos Beatriz. Sólo oí que dijeron el nombre, pero entonces mi compañera dio un paso adelante y supe que había ganado yo. Lloré como una magdalena», recuerda sobre el que ya es uno de los días más especiales de su vida. El premio a un trabajo en el que se valoran muchos factores: la calidad muscular, la simetría del cuerpo, la puesta en escena, el pelo, el bikini... Todo tiene que estar perfecto para lograr la corona dentro de una asociación que presume de realizar controles oficiales de la Agencia Mundial Antidopaje.
Esta joven segoviana todavía se tiene que pellizcar cuando entra en su habitación y ve el trofeo, aunque por encima de todo celebra haberse unido en su momento a lo que considera «un estilo de vida». «Este deporte se asocia a la obsesión, a los esteroides y a que sólo nos importa la imagen, pero a mí me ha cambiado la vida tanto a nivel de salud como psíquicamente», asevera. Alejada de los extremismos, es feliz con esta afición que además comparte con su novio. Sale de trabajar y se dirige directamente al Imperium Fitness Gym, donde «somos una familia», según  remarca. No hay cansancio que valga, a pesar de haber pasado muchas horas de pie. Pesa más su afán de superación para alcanzar nuevas metas, aunque ni ella misma adivina cuál es su techo.
El profesionalismo representa una utopía en España. Pese a ostentar el título nacional se ha tenido que pagar el viaje al Europeo de su bolsillo debido a que la federación no tiene recursos suficientes. «Aquí sólo importa el fútbol y si eres una chica se te hace menos caso todavía. En Estados Unidos sí que hay gente que vive del culturismo y en Rusia también existe bastante afición», subraya antes de irse a entrenar con la misma ilusión que el primer día. Entonces hacía «gimnasia de mantenimiento y poco más», mientras que ahora lleva una pauta muy estricta que, por ejemplo, marca las épocas en las que tiene que hacer más ‘cardio’.
La niña que soñaba con ser bailaora flamenca se ha convertido en una deportista de éxito que ha logrado olvidar por completo esa lesión de rodilla que le apartó de su gran pasión.

Beatriz Antón conquista Europa
Beatriz Antón conquista Europa