COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Quince días para preparar el futuro

06/05/2020

Los grupos parlamentarios que han permitido al Gobierno sacar adelante la cuarta prórroga del estado de alarma han sacado pecho de los cambios que han logrado del Gobierno para que a partir de ahora varíe su forma de gestionar como abordar la pandemia, haga efectiva la cogobernanza con las comunidades autónomas, desvincule la prolongación de los ERTE del estado de alarma y prepare los instrumentos para que la desescalada del confinamiento se realice con arreglo a las leyes ordinarias. “Tiene quince días para preparar el futuro”, ha fijado el límite el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que junto con Ciudadanos han consolidado la mayoría con la que Pedro Sánchez ha salvado uno de los momentos más delicados de lo que va de legislatura, condicionada por la pandemia del coronavirus.

En los próximos quince días el Gobierno deberá aprestarse a cumplir con los deberes que le ha puesto su nuevo socio, Ciudadanos, con su recién nombrada presidenta al frente, Inés Arrimadas, para que desvincule la prolongación de los ERTE del estado de alarma, una cuestión tan evidente que además de ser utilizada como medio de presión para intimidar a la oposición, era una demanda de los agentes sociales y económicos, a la que más pronto que tarde habría tendido que dar cobertura legal. 

El PNV ha puesto el acento para mantener su voto positivo, como en las anteriores ocasiones, en el ofrecimiento de la cogobernanza, que las decisiones del Gobierno sean, en efecto, consensuadas con los gobiernos autonómicos que pasarán a tener más voz y voto para hacer frente a la pandemia y variar el rumbo hacia la aplicación de la legislación ordinaria para continuar con la desescalada. Todos los socios del Gobierno dan por hecho que esta será la última prorroga del estado de alarma.

El ejercicio de diálogo de urgencia saldado con éxito que han realizado los pesos pesados del Gobierno para conseguir el voto favorable de Cs y del PNV, para salvar el cambio de criterio del PP, del apoyo a la abstención por lo que consideran un estado de excepción encubierto dirigido por el 'cesarismo' de Pedro Sánchez, llega en el momento en que se ha visto forzado de hacer de la necesidad virtud. Una actitud distinta, más dialogante, habría contribuido a mejorar el clima político, a rebajar las tensiones con las comunidades autónomas, aunque no es menos cierto que la oposición popular ha sido poco leal desde el primer momento, con la vista puesta en las consecuencias que para los dos partidos que integran el Gobierno puede tener la gestión de la crisis. Sus propuestas tampoco han estado exentas de contradicciones entre las apelaciones a rebajas fiscales y a que el Estado asuma gastos que benefician a las empresas, mientras ha votado en contra de las medidas del escudo social del Gobierno. Bien es verdad que la portavoz socialista, Adriana Lastra no se lo ha puesto fácil para que vayan con buen ánimo a la Comisión de Reconstrucción que se formaliza hoy.

Inés Arrimadas 'le ha robado la cartera' a Pablo Casado, se ha apropiado de sus propuestas, como ha reconocido, y le ha abocado a la abstención. La amenaza de votar en contra de la prórroga del estado de alarma ha hecho que la líder de Cs se haya llevado la baza del acuerdo con un doble efecto, su vuelta a la centralidad -pese a las dimisiones de algunos de sus antiguos dirigentes- y en su caso, ser un socio sustituto de los independentistas catalanes.