CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Primarias y consultas

Los sanchistas exhiben con jolgorio el espléndido resultado de la consulta a la militancia, que indica que más del 90 por ciento de participantes está conforme con un gobierno de coalición con Podemos y con iniciar negociaciones con ERC . Con su pan se lo coman. Si queda pan dentro de unos años, porque la economía se tambalea y ver a podemitas en la mesa Consejo de Ministros no es la mejor fotografía para transmitir confianza en el futuro.

La inquietante España actual es consecuencia directa del pésimo invento de las primarias y de las consultas a la militancia en un país que no tiene experiencia de primarias y no conoce por tanto los elementos de corrección que se aplican en otros lugares para que no salgan los que cuentan con más bazas para ser elegidos. Por ejemplo, medios económicos para financiar campañas brillantes, estar relacionado con el mundo de la comunicación audiovisual, o algo tan simple como el atractivo físico y el encanto personal con el que atraer el voto de quienes se dejan encandilar por una cara bonita o una sonrisa de diseño.

Cualquiera con dos dedos de frente reconoce que son mejores los presidentes de los partidos elegidos en congresos y asambleas en los que participan dirigentes nacionales y regionales que conocen a fondo el país para el que trabajan. Y conocen sobre todo los resortes de la política y de las leyes para, sin promesas demagógicas e imposibles, solucionar los problemas de los ciudadanos.

Jamás un grupo de profesionales con experiencia sobrada en diferentes campos , que han vivido tiempos complicados y que piensan en el bien de España, habrían elegido para jefe de gobierno a un hombre sin criterio, que cambia de principios a conveniencia y pretende formar coalición con un partido al que la Constitución le trae al pairo. Además, está dispuesto a negociar de tú a tú con los que quieren marcharse de España y, para conseguirlo, no han dudado en promover la ruptura de la sociedad catalana, impulsar iniciativas delictivas desde sus instituciones y utilizar medios de violencia máxima.

La consulta a la militancia y su respuesta masiva a favor de la estrategia de Sánchez no blanquea la imagen, hoy desastrosa, del candidato socialista. De la misma manera que la consulta que promovió Pablo Iglesias para que se expresara la militancia respecto al polémico chalet de Galapagar no blanqueó la imagen de la pareja Iglesias- Montero, que tienen derecho a comprar lo que les da la gana pero no a irse políticamente de rositas al asumir un estilo de vida que reprochaban en los demás y que, precisamente por reprocharlo, provocaron que se sumaran a su partido un número considerable de votantes que esperaban en ellos otra actitud vital.

Ganar unas primarias y una consulta no convierte a Sánchez en un estadista. Sigue siendo un político sin sentido de Estado y afán desmesurado e ilimitado de poder.