CRÓNICAS BÁRBARAS

Manuel Molares

Periodista. Analista de la política, la cultura y de la sociedad global


El 'No a la guerra' de Sánchez

La incompetencia de Donald Trump ha sido fabricada por la prensa y el partido demócrata de su país: realmente, aparte de ser chulesco y maleducado, es un formidable negociador a largo plazo con sus mayores enemigos, China, Rusia y Corea del Norte.

Virtud comercial que poco le vale con Pedro Sánchez, que acaba de desairarlo al ordenar la “retirada de la fragata Méndez Núñez (F-104) del Grupo de Combate del portaaviones estadounidense Abraham Lincoln mientras éste se encuentre en la zona de Oriente Medio”.

La fragata, proyectada en los astilleros Navantia, escoltaba al enorme buque nuclear para demostrarle a EE.UU. su excelencia técnica y conseguir así un contrato para construir 20 similares en colaboración con la estadounidense Lockheed Martin.

El Abraham Lincoln se dirige a al estrecho de Ormuz para entrar en el golfo Pérsico -Árabe para los sauditas-, donde la marina de los ayatolás chiitas, que tienen en España una emisora de TV desde la que operan los líderes de Podemos, hostiga buques que comercian con la Arabia sunita; ambos están implicados sin consecuencias para ellos en la guerra del Yemen.

La presencia del Abraham Lincoln en Ormuz, con sus 85 cazabombarderos F-18 Super Hornet, es una exhibición de fuerza estadounidense ante el régimen iraní, una advertencia a los ayatolás, pero no una declaración de guerra: Trump exhibe cresta y espolones, nada más.

Sánchez, que solo es menos rudo que Trump en las formas, no entiende ese lenguaje de gallos de la política internacional en el que el estadounidense cacarea más fuerte.

Posiblemente ha hundido la participación de Navantia en la construcción de las 20 fragatas con su 'No a la guerra', y con ella millones de horas de trabajo en los astilleros.