CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Pedro Sánchez está que se sale

Ganó las generales con más ventaja sobre el PP de la que él mismo esperaba, ya nadie podrá llamarle “okupa”, como hacían los que insidiosamente no le consideraban presidente por haber accedido a Moncloa a través de una moción de censura. Siempre ha sido Pedro Sánchez un hombre muy pagado de sí mismo, pero ahora está que se sale. Y además le salen las cuentas sin necesidad de pedir favores a los independentistas, que era su miedo.

Está que se sale porque a su derecha y a su izquierda tanto Iglesias como Casado han cometido errores de bulto y no han tenido, ni de lejos, el resultado que esperaban. Iglesias, en su arrogancia infinita –mayor que la de Sánchez, que ya es decir- se pasea por España como si fuera a formar parte del Gobierno después del 26 de mayo, convencido de que Sánchez no tendrá más remedio que acceder a sus exigencias porque si no lo hace no tendrá su apoyo para formar gobiernos autonómicos o municipales allá donde se quede en minoría. Casado, sin ápice de arrogancia porque no está entre sus defectos, pero empeñado todavía en echar a otros la culpa del resultado del día 28, recorre también España intentando recuperar el mucho terreno perdido y con cuidado de no irritar a Rivera, el único que le puede permitir salvar los muebles si, como hace Iglesias con Sánchez, el líder de Ciudadanos se aviene a llegar pactos con el PP como ha hecho en Andalucía. Pero eso no es gratis, sino un intercambio de cromos, y si fuera posible, Casado tendría que avenirse a dejar en manos de Ciudadanos algunos centros de poder, algunos gobiernos.

Iglesias y Casado viven una situación similar con algunos candidatos: varios de ellos se presentan en campaña sin las siglas de sus respectivos partidos, conscientes de que en algunos lugares esas siglas en vez de sumar, restan. En la sede central del PP no muestran excesiva incomodidad por el hecho de que personas como Borja Sémper, Francisco de la Torre o Xavier Albiol prefieran marcar distancias con la plana mayor del partido, lo que quieren es que tengan cuanto más respaldo mejor..

En Podemos, la figura de Iglesias sufre el desgaste de cinco años de liderazgo que ha acabado con abandonos importantes de dirigentes y de confluencias. También algunos de los más importantes candidatos previeren hacer la campaña por su cuenta y alejarse de la presencia de Pablo Iglesias o de los logos y señas de identidad podemitas.

Situación, en el PP y en Podemos, que deberían llevarles a reflexionar, a pesar de que, aparentemente no lo consideran una cuestión relevante. Lo es. Impensable años atrás que los líderes nacionales no fueran asediados por los candidatos para que acudiera a su región o a su ciudad para dar más fuerza a su petición de voto.

Así las cosas, se comprende la euforia de Pedro Sánchez.